Domingo 17 Diciembre 2017

Por Plinio Soto Muerza

A un punto de cumplir un año al frente de la administración estatal, Miguel Ángel Yunes,  personaje tragicómico que de acuerdo a sus propias palabras se preparó toda su vida para ser gobernador, ha rendido su primer informe de gobierno y poco o nada, pudo informar a los ciudadanos veracruzanos. Salvo claro, -verdad conocida-, que el culpable de todos los males que aquejan a Veracruz se llama Javier Duarte.

Para estar en condiciones de hacer una evaluación objetiva del gobierno de Yunes, basta con revisar las promesas que hiciera en campaña el año pasado, que por cierto, no fueron muchas.

La promesa de campaña que sin duda generó mucha expectativa, por la dimensión que le proyectó el propio Yunes, fue aquella de que en seis meses, ¡sí en seis meses!, acabaría con la inseguridad, y regresaría la tranquilidad a los ciudadanos veracruzanos,  acabando con los delincuentes.  ¡Vaya hasta se atrevió a decir en un spot de campaña: “que los delincuentes sepan que los vemos todo el día,  que todo el día estamos vigilando”!

Por Plinio Soto Muerza

En la vieja Rusia zarista los días y los años se seguían bajo el calendario juliano, una herencia de los tiempos del romano Julio Cesar, y que los jerarcas ortodoxos defendían en contra sentido del calendario gregoriano, que era empleado ya entrado el siglo XX en la mayoría de los países occidentales.  Para los jefes de la iglesia ortodoxa, y por ende los zares, usar el calendario gregoriano hubiera representado acertar la autoridad del papa romano, lo que evidentemente les era impensable. De tal forma, para 1917, Rusia y sus zares, todavía empleaban el calendario juliano. En ese estado autocrático de los zares, con una dinastía que llevaba más de 400 años en línea directa (los Románov), se producirá el evento histórico más transcendente del siglo XX, por sus implicaciones políticas, sociales y económicas: la Revolución de Octubre, o conocida también como la primera gran revolución socialista.

Por Plinio Soto Muerza

A poco menos de 8 meses del día domingo 1 de julio del 2018, muchos analistas dan por hecho que AMLO ha llegado a un punto máximo en las preferencias electorales, y más aún, algunos consideran que las encuestadoras ya no le pondrán otro punto arriba al virtual candidato de morena. Un factor explicaría lo anterior: las encuestas no son de candidatos, y algunos de ellos no lo serán. En las actuales preguntas cara a cara de posibles nombres, se mencionan a algunos que sin duda verán las campañas como observadores pero no como protagonistas. En la lista seguramente ya están, Graco Ramírez, Silvano Aureoles, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Mancera, entre otros. En ese sentido, cuando estén listos los candidatos, ¿las encuestas tendrán un nuevo giro?

Por Plinio Soto Muerza

Lo volvió a decir, lo volvió a hacer. El lunes 16 de octubre durante el foro, “Impulsando a México: la fortaleza de sus instituciones”, organizado por el grupo Financiero Interacciones , propiedad de Carlos Hank, hijo del fundador del grupo Atlacomulco y creador de la famosa frase de “un político pobre es un pobre político”, el mexiquense Carlos Hank González, Enrique Peña Nieto soltó una frase que pasa al registro como una provocación por su nivel de frivolidad en un tema tan sensible para la población mexicana, pero que analizándola bien, se inscribe en el contexto de la ofensiva gubernamental para nulificar el mensaje contra corrupción que enarbola el principal opositor en  México, Andrés Manuel López Obrador.

José Luis Ortega Vidal

(1)

Oscar Lewis, antropólogo norteamericano (1914-1970).escribió en la introducción de su obra “Los hijos de Sánchez”:

“En el siglo XIX, cuando las ciencias sociales todavía estaban en su infancia, el trabajo de registrar los efectos del proceso de la industrialización y la urbanización sobre la vida personal y familiar quedó a cargo de novelistas, dramaturgos, periodistas y reformadores sociales”. (1)

Lewis citó:

´Como ha dicho recientemente C. P. Snow: “A veces temo que la gente de los países ricos haya olvidado a tal punto lo que quiere decir ser pobre que ya no podemos sentir o conversar con los menos afortunados. Debemos aprender a hacerlo”´.

(2)

Rubén Eder Contreras Rojas escribió la tesis “Política Social y Pobreza Urbana en Coatzacoalcos, Veracruz. Evaluación bajo una perspectiva de interfaz”, para titularse como licenciado en sociología por la Universidad Veracruzana en septiembre del 2006.

En el capítulo 4.1, Coatzacoalcos ciudad industrial auge y decadencia, se lee:

“La población en Coatzacoalcos a lo largo de su historia ha experimentado gradualmente procesos de empobrecimiento masivo, que se contraponen con la concentración de la riqueza y el acceso a los sistemas de bienestar social con los que cuentan los cerrados sectores urbano-laborales de la región. Es la expresión local de la dualidad de las políticas que el mal llamado Estado de bienestar desarrolló en México, y de los ajustes económicos que en materia de gasto social desarrolló el modelo Neoliberal de desarrollo”.

Contreras Rojas comparte:

“El desarrollo de la petroquímica en el sureste mexicano permitió la creación de un stock de empleos estables y de salarios elevados en el sector industrial. En total constituye más de 40 000 empleos, movimiento que no se equipara con el ritmo de las migraciones hacia los centros urbanos del sureste. Hay que establecer la diferencia entre las migraciones dirigidas por la empresa, las de los profesionales y personal calificado integrado al desarrollo económico, para quienes la migración representa una posibilidad de promoción social, y las migraciones rurales. El desarrollo petrolero ha puesto en marcha a grupos rurales atraídos por el espejismo del empleo petrolero, que encuentran a veces trabajo en las obras y constituyen muy a menudo una población flotante excluida de la actividad petrolera. Esta situación se refleja en el proceso de urbanización de las zonas petroleras” (Shapira, 1982: 197)…

“…Por ejemplo, durante la construcción del complejo petroquímico La Cangrejera, en 1976, se crearon aproximadamente un total de 15 mil empleos, sin embargo, una vez terminada su edificación, la operación de la planta petroquímica sólo brindó no más de 6 000 plazas, principalmente a personal calificado y personas afiliadas al monopolio de contratación que ostenta el Sindicato de Trabajadores del Petróleo de la República Mexicana (STPRM) (sic), quedando sin trabajo o subempleados el resto de los trabajadores que se trasladó a la ciudad, esencialmente inmigrantes rurales” (Contreras Rojas, Rubén Eder, op. cit.).

(3)

A más de medio siglo del boom petrolero-petroquímico que vivió el sur veracruzano incluyendo a Minatitlán y Cosoleacaque surge una pregunta obligada:

¿Cuáles son los nexos históricos de aquel espejismo con la violencia salvaje que hoy se padece cotidianamente?

Resulta evidente que la violencia, como la pobreza, siempre han vivido allí porque forman parte de la estructura misma del Estado y de la sociedad.

El Estado implementa modelos de estructura socio-económica que funcionan o no, o bien funcionan temporalmente y luego fracasan debido a elementos como la corrupción, la impunidad, la injusticia.

Tal es el caso de la petrolización de la economía en el sur de Veracruz y del modelo de economía mixta que impidió a la iniciativa privada invertir en la exploración, extracción y transformación del petróleo y la relegó a participar sólo como consumidora del petróleo, gas y derivados propiedad al cien por ciento de PEMEX a partir de la expropiación de 1938.

Las reformas estructurales del 2013 y en particular la reforma energética han abierto el sector petrolero en su totalidad a la participación privada.

El fracaso del boom de este sector en las entidades petroleras del país evidencia la complicidad de la corrupción entre PEMEX, el gobierno en general y el sindicato petrolero, de ahí en buena medida el la quiebra del sector.

La reforma energética traslada parte de esa corrupción al ámbito privado sin eliminar las ganancias fuera de la ley del STPRM, de la Secretaría de Energía (SENER) y el aparato oficial en general.

.

 

GACHO_SEPT11.jpg