Jueves 21 Junio 2018

Por Plinio Soto Muerza

La declaración de Andrés Manuel López Obrador el pasado 11 de marzo en la Convención Bancaria, que se celebra cada año en el puerto de Acapulco, ha despertado un ola de descalificaciones por parte de los siempre críticos del candidato de morena, que han visto en esta declaración, la prueba fehaciente de la semejanza entre el morenista, Chávez y Maduro; ahí está la barbaridad de señalamientos, muchos de ellos fuera de lugar y de contexto, de articulistas como Pablo Hiriart, Jorge Fernández Meléndez, o Guillermo Sheridan, que ven amenazas descomunales donde hay sólo hay una opinión versada de lo que puede pasar en este país.

En el debate suscitado por tan potente declaración de tigres y domadores, una anécdota me viene a la memoria.

Por Plinio Soto Muerza

Veracruz camina a su cuarta elección en forma consecutiva, y todo indica que puede ser un momento decisivo en la historia para las próximas generaciones.

En los últimos 8 años (2010-2017), los veracruzanos han acudido en 6 ocasiones a las urnas: 2010, elecciones a gobernador, diputados locales y presidentes municipales; 2012, elecciones a presidente de la República, Senadores y diputados federales; 2013, elección a presidentes municipales y diputados locales; 2015, elección a diputados federales; 2016, elección para gobernador y diputados locales; 2017, elección para presidentes municipales.

Fecit / Jaime Sandoval

"...Así pasaron los siglos. De aquellos hombres y mujeres valientes e industriosos sólo quedaron serviles y seres viles hundidos en la miseria y el fanatismo religioso. Eran incapaces de alzar la voz contra el amo pues sabían que tal insolencia era motivo de látigo o de plano la horca. No tenían derecho a hablar, menos a opinar. No eran dueños ni siquiera del silencio, mucho menos de sus propias vidas. Así transcurría la existencia de aquellos súbditos, otrora dueños de aquellas tierras explotadas por el amo. Hoy eran esclavos en aquellas fértiles tierras atávicamente suyas.

Por Plinio Soto Muerza

A un punto de cumplir un año al frente de la administración estatal, Miguel Ángel Yunes,  personaje tragicómico que de acuerdo a sus propias palabras se preparó toda su vida para ser gobernador, ha rendido su primer informe de gobierno y poco o nada, pudo informar a los ciudadanos veracruzanos. Salvo claro, -verdad conocida-, que el culpable de todos los males que aquejan a Veracruz se llama Javier Duarte.

Para estar en condiciones de hacer una evaluación objetiva del gobierno de Yunes, basta con revisar las promesas que hiciera en campaña el año pasado, que por cierto, no fueron muchas.

La promesa de campaña que sin duda generó mucha expectativa, por la dimensión que le proyectó el propio Yunes, fue aquella de que en seis meses, ¡sí en seis meses!, acabaría con la inseguridad, y regresaría la tranquilidad a los ciudadanos veracruzanos,  acabando con los delincuentes.  ¡Vaya hasta se atrevió a decir en un spot de campaña: “que los delincuentes sepan que los vemos todo el día,  que todo el día estamos vigilando”!

Por Plinio Soto Muerza

En la vieja Rusia zarista los días y los años se seguían bajo el calendario juliano, una herencia de los tiempos del romano Julio Cesar, y que los jerarcas ortodoxos defendían en contra sentido del calendario gregoriano, que era empleado ya entrado el siglo XX en la mayoría de los países occidentales.  Para los jefes de la iglesia ortodoxa, y por ende los zares, usar el calendario gregoriano hubiera representado acertar la autoridad del papa romano, lo que evidentemente les era impensable. De tal forma, para 1917, Rusia y sus zares, todavía empleaban el calendario juliano. En ese estado autocrático de los zares, con una dinastía que llevaba más de 400 años en línea directa (los Románov), se producirá el evento histórico más transcendente del siglo XX, por sus implicaciones políticas, sociales y económicas: la Revolución de Octubre, o conocida también como la primera gran revolución socialista.

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