Viernes 15 Diciembre 2017

Margarito Escudero Luis

Cada día aumenta la cifra de muertos en la región; desde Acayucan hasta Las Choapas, pueden encontrarse cuerpos sin vida, algunos con mensaje amenazador, otros con una ráfaga de plomo en su humanidad.

Hasta el momento, solo los criminales han acusado a sus víctimas de tener vínculos con otros grupos delictivos y esa es la causa que los llevó a asesinarlos.

Otros son ejecutados luego que los familiares no pudieron cumplir con las exigencias de los delincuentes.

Un asesinado el sábado y otro el domingo, un empresario levantado y luego su cuerpo aparece en la carretera.

Hasta el momento las autoridades solamente se han limitado a recoger los cadáveres, no hay noción de que se esté investigando, pues los delitos los rebasan.

En Alto Lucero la gente ha preferido abandonar su hogar ante la despiadada actuación de los matones, apenas el gobernador dio su mensaje respecto a este caso, donde se reconocen oficialmente ocho muertos.

O sea que, para poder tener la atención oficial, es necesario que los muertos se den en racimo.

Triste etapa de la vida de Veracruz estamos viviendo, nos ha tocado ver como nos exterminan, pues no hay otra forma de llamar al genocidio que padecemos.

Y es que solo se puede entender tanta impunidad con complicidades a los más altos niveles. No puede entenderse la ineficacia de las autoridades, si no es suponiendo un común acuerdo con los criminales.

Parece una guerra contra el pueblo sin haberla declarado; la impunidad se garantiza con el miedo y la sumisión de la gente.

Tal vez a eso le apuesten criminales y autoridades, con un pueblo acostumbrado a callar, a la resignación pronta, al silencio de miedo que termina siendo cómplice del asesino.

ATAQUE POR VARIOS FRENTES
A la suma de muertos por bala, debemos agregar al ataque oficial contra la población vulnerable, la que depende de las instituciones de gobierno para poder atenderse una enfermedad.

Ahora la gente pobre (por lo menos en Veracruz), no puede contar com hemodiálisis, muchos morirán por esa falta, así como la falta de medicamentos para el control y cura de otras enfermedades.

Sumemos las alzas de precios a la gasolina y, por añadidura el incremento en los precios de otros muchos servicios.

Peor aún, los despidos masivos en Pemex y los que vienen en otras empresas aún estatales, anuncian un desastre económico en toda la sociedad veracruzana.

Eso sin contar las excesivas cuotas  escolares, que siguen siendo una carga para las familias.

En fin, que todo parece un plan coordinado para evitar la organización social, para mantener control a fuerza, ante una sociedad que comienza a tomar conciencia de un gobierno que los va despojando poco a poco de las riquezas naturales, que deberían servir para crear riqueza social, condiciones dignas de vida, mismas que se niegan a los mexicanos y se ofrecen a extranjeros.

Pero las familias que han perdido a un ser queridos a manos de los delincuentes, o que se han quedado sin su patrimonio por pagar un rescate o una extorsión, o por una expropiación para que su propiedad pase a manos de empresas extranjeras, al final de cuentas, no se quedarán quietas.

Es decir, que toda la guerra emprendida por el gobierno al alimón con la delincuencia en contra del pueblo mexicano, se revertirá.

Hoy tendremos que llorar a nuestros muertos, pero más allá de la justicia, la gente clamará venganza y no se conformará con ver en la cárcel a sus verdugos.

Al tiempo.

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