Miércoles 16 Agosto 2017

Margarito Escudero Luis

Es lamentable que tengan que suceder desgracias mayúsculas para la ciudadanía pueda entrarse de las fallas que tenemos como sociedad, como gobierno, como administración.

Aún no terminamos de digerir la explosión de la planta Clorados III en el Complejo Petroquímico Pajaritos y ya tenemos otra conflagración relacionada con la industria.

Clorados dejó muchas dudas y destapó varias cloacas, dejó al descubierto la corrupción que se esconde en el seno de la reforma energética, dejó en claro que las advertencias de quienes se opusieron a la venta de Pemex, resultaron verdaderas.

En fin, muchas verdades enterradas en el pantano de la opacidad y la mentira oficial. Finalmente, el adagio popular de que la verdad siempre sale a flote, resultó prontamente cierto en nuestra surrealista Patria.

Luego, el incendio del lunes pasado en una bodega de plásticos, que a la hora de consumirse, parecía un enorme monstruo de fuego que no tenía para cuando morir, impresionantes llamas que demostraban una enorme cantidad de material combustible –plásticos, dicen- pero ¿Qué cantidad?

Porque una nave de esas proporciones debe reunir muchos requisitos, entre ellos el evitar ser un peligro para los pobladores, ya que se encontraba asentada en una zona urbanizada. 

En fin, el caso es que lo mexicanos necesitamos que ocurran tragedias de grandes magnitudes para poder enterarnos de lo que hacen o dejan de hacer las autoridades.

Lo malo es que esas tragedia comienzan a suceder con más frecuencia, algunas no son tan aparatosas, pero tragedias al fin, que impactan en un pequeño grupo social y causan daño a ciudadanos que deberían estar protegidos por las leyes y por los encargados de aplicarlas.

Entonces, toda la sociedad está en un nivel de saturación, una olla de presión a punto de reventar, a la vista de todos y no hay liderazgo capaz de disminuir la tensión.

MARAÑA LEGAL

Enredados en la maraña legal, finalmente todas las desgracias caen sobre la gente que trabaja, la que se está quedando sin fuentes de empleo, sin hospitales y sin escuelas, o sin oportunidades para poder vivir dignamente.

Ya ni siquiera se puede recurrir a las alabanzas, pues está visto que si no es la delincuencia organizada, es la entrega de las riquezas nacionales, o un explosión que mata a muchos trabajadores, o un voraz incendio que deja severos daños colaterales, o son inundaciones, en fin, que a la sociedad mexicana le está lloviendo sobre mojado.

Sin embargo se deben esperar “los tiempos”; es decir, seguir acatando las mismas leyes que ya no son útiles a la mayoría de la sociedad y que únicamente son útiles a los políticos.

Pero siguiendo ese orden instituido, como un paradigma difícil de destruir, existe la esperanza de lograr un cambio, siguiendo las reglas impuestas. Mientras “los tiempos” llegan, seguiremos soportando la tragedia cotidiana, los muertos de cada día, la corrupción en todas partes, el compadrazgo, el amiguismo y toda esa serie de lacras que nos han llevado a este punto de quiebre.

PEQUEÑO HOMENAJE

En medio del desastre, es bueno reconocer el trabajo, esfuerzo y entrega de aquellas personas que arriesgan todo a cambio de casi nada, como es el caso de los bomberos de Coatzacoalcos, que haciendo gala de valentía, acudieron a combatir un fuego que estaba fuera de sus alcances.

Ahí quedó de manifiesto otra de la deficiencias en nuestra organización social, pues de pronto se dieron cuenta que el equipo con el que cuentan es insuficiente y obsoleto, sólo a voluntad de los integrantes de este heroico cuerpo, hace que se atrevan y se arriesgan.

Entonces, de alguna manera, las industrias y bodegas asentadas en plena zona urbana, quedan en el ojo del huracán, a la vista de todos, pues nadie sabe cómo están funcionando, si están cumpliendo con todas las especificaciones para mantener segura a la población, sus instalaciones y a sus trabajadores.

Por eso se requiere transparencia, legalidad a toda costa, de otra forma seguiremos padeciendo desastres como los que hemos vivido en los últimos tiempos en la región.

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