Jueves 17 Agosto 2017

Margarito Escudero Luis

La crisis que atraviesa Veracruz es tan severa que está llevando a muchos ciudadanos a un estado de desesperación tal, que están tomando medidas que atentan contra su propia integridad.

A otros la misma situación los pone tan vulnerables que son capaces de hacer cualquier cosa, pero la impotencia los frena brutalmente y no hay instancia o poder alguno que pueda apoyarlos para resolver su conflictiva posición.

Están solos, abandonados de la mano de Dios y de las autoridades (guardando la respectiva distancia en esta comparación); no hay solidaridad ni empatía y sólo les queda el recurso de la oración como un remanso personal.

Son dos vertientes importantes que es necesario destacar; una es la que tiene contra la pared a personas endeudadas; ya sea con un banco, con una financiera, con una tienda o con un agiotista, que entre todos no hay ninguna diferencia, pues presionan al deudor de tal forma que algunos han tenido que recurrir al suicidio para resolver el problema.

Hay quienes pretenden resolver uno creándose otro; es decir, abren un hueco para tapar otro y lo hacen constantemente, hasta que ya no hay para donde hacerse.

Muchas personas no saben de negocios, no entienden los métodos y los trucos para emprender uno, y lo que tengan de capital, se les esfuma en un corto tiempo, Para Luego quedarse sin nada.

Estos lamentables casos se dan entre obreros que son liquidados. Son muy pocos los que tienen una visión diferente y logran invertir su dinero para salir adelante; pero hay otros que no saben qué hacer con “tanto dinero” y lo gastan hasta quedarse sin nada y la situación comienza a emporar.

Desafortunadamente, veremos muchos casos de estos en los meses por venir y, como un ejemplo podemos mencionar a los obreros transitorios de Pemex, que ya no son contratados y tuvieron que recurrir a la caridad pública, a la toma de casetas del puente Coatzacoalcos Uno para agenciarse algunos fondos.

Da la impresión de que no saben hacer otra cosa, o se les cerró el mundo, o son utilizados por otros; en fin que puede verse como una acción desesperada.

Aquí es lamentable la falta de preparación de las personas, criticable el modelo educativo, no sólo el escolar, sino todos los métodos que utiliza el gobierno para “educar” a sus ciudadanos y mantenerlos en calma.

Pero el miedo al hambre causa desesperación, las deudas desesperan y la falta de dinero también.

LA OTRA PARTE

Hay otros grupo de ciudadanos, cada vez más numeroso que está cayendo en esa especie de camino sin salida, camino no escogido por ellos, puestos ahí con toda la crueldad posible, por individuos carentes de toda ética, sin respeto por la vida de los demás, sin respeto a las leyes.

La desaparición forzada de un familiar es un terrible golpe a la cordura, a la calma, a la comprensión.

Es la batalla que están librando muchas familias veracruzanas y mexicanas en general, que no encuentran apoyo ni consuelo y, en su gran desesperación buscan ablandar el alma de aquellos que se llevaron a la hija, al hijo, al padre, a la madre y los tienen sin saber nada de sus paraderos.

Angustia sin fin, con la torturante idea de un pariente asesinado, que sea humillantemente tirado en algún paraje solitario.

Esa angustia que se vive en la sociedad, no hay institución que pueda calmarla, puesto que ni siquiera es capaz de detener esa crueldad y día con día se dan más casos de jóvenes desaparecidos, hombres y mujeres, en una guerra que se intensifica para las familias afectadas, mientras el resto de la comunidad reza para que no les toque, pero no hacemos absolutamente nada para evitar que vuelva a suceder.   

La ruleta rusa en Coatzacoalcos, en la región, en Veracruz, mientras los empresarios no quieren “politizar el asunto”, mientras los estudiantes ven desaparecer a sus compañeros en total indiferencia, mientras los vecinos, incapaces de organizarse, permiten que se lleven a sus jóvenes.

Y todo por dinero, que nadie tiene, que se concentra en una cuantas manos.

¿Cuántos secuestros faltan para despertar?

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