Sábado 21 Octubre 2017

Margarito Escudero Luis

Son varios los temas que afectan directamente a la población, que deben ser tratados con más seriedad por parte de las autoridades del más alto nivel para determinar los estudios a realizar para determinar las acciones que deban llevarse a cabo para resolver problemas que pueden ser un serio peligro para todos.

Cuando se dice todos, se refiere también a las autoridades, a los presidentes municipales, regidores y directores de todo tipo que suponen que por ser “autoridad”, no los alcanzará el destino.

Uno de esos temas es la acumulación de basura, desechos urbanos, residuos sólidos o como se le quiera llamar, pero que la mayoría los tratamos como cosas inservibles, basura, pues.

En Veracruz el problema parece una pelota de ping pong, se hereda cada determinado número de administraciones y nunca se le da una solución definitiva.

Padecemos desde hace décadas tiraderos a cielo abierto a los que se les llama pomposamente “rellenos sanitarios” y que se convierten en un serio foco de infección, un peligro para la salud pública.

Pero, más serio aún es que la acumulación sin control de basura, donde no existe la separación de los desechos y todo junto “en bola”,  se convierten en un veneno comunitario. La descomposición de esos desechos producen lixiviados, el resultado de la descomposición de “todo junto” y es un producto altamente venenoso que se filtra en las capas del subsuelo, contaminando los mantos freáticos, de donde sale el agua que la población consume.

Además de eso, el basurero parece una granja de zopilotes, de ratas, y enjambres de moscas se esparcen por todos lados, llevando, además del asco que generan, enfermedades de diferentes tipos a la población humana.

Pero todo eso no ha sido tomado en cuenta por las autoridades que solamente se tiran la bolita y en cuento pueden se deshacen del problema.

UN PROBLEMA HEREDADO

Así ha sucedido, ¿Cuántos basureros ha conocido?, ¿En que partes de la ciudad han estado?

Y cuando el tiradero ya no da para más, simplemente lo cambian de lugar, no importa la cantidad de enfermedades acarree a los nuevos vecinos, eso no importa, lo único importantes que la gente de un determinado sector ya no reclame tanto a la autoridad.

Al parecer, por lo menos en esta región, ya no hay un lugar lo suficientemente lejos para instalar un foco de contaminación oficial, de hecho no se ha encontrado otro paraje natural para convertirlo en basurero.

Se tuvo que recurrir a la contaminación criminal de uno de los humedales más importantes de la región, el pantano.

Así podemos ver toneladas de basura contaminando el pantano, los lixiviados se filtran cuando crece el agua del pantano por efecto de las lluvias y escurren hacia diversos lugares, como la ciudad de Minatitlán, que es atravesada por diversos arroyos que nacen en ese pantano, a la altura del lugar conocido como Las Matas, y se regaban en los pantanos de lo que hoy es el Playón Sur de Minatitlán, para luego incorpo0rarse al río Coatzacoalcos, que los trae a Coatzacoalcos, dejando parte en su paso por la comunidades ribereñas. 

También escurren hacia el río Calzadas, y luego nos preguntamos por qué aparecen muertos diferentes animales como tortugas, saos, mapaches, garzas, peces y otros habitantes de ese entorno natural, ahora brutalmente contaminado.

Ahora pobladores de villa Allende han levantado la voz de alarma ante un descuido más, al autorizar que fuera esa comunidad el destino final de los “residuos sólidos” que producimos en Coatzacoalcos y Mundo Nuevo.

En un corto tiempo, los ciudadanos que habitan villa Allende, se vieron invadidos por zopilotes, ratas y millones de moscas que se producen en el nuevo basurero, que ya está contaminando el manto freático.

La autoridad no tiene la menor intención de enfrentar el problema desde otra perspectiva, es evidente que no le importa el daño que esto cause, sólo se busca la solución inmediata, cuando se trata de un asunto de grandes dimensiones que debe ser estudiado y resuelto científicamente, en aras del bienestar de la población que la misma autoridad tiene la obligación de proteger.

En cuanto aparezcan las primeras personas enfermas de la piel o de otros males más graves, estaremos buscando el origen de sus daños en otras partes, cuando están en las narices.

Es un tema de visión corta e intereses largos.

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