Martes 22 Agosto 2017

Roberto PÉREZ LÓPEZ

La ciudad y puerto de Coatzacoalcos no tiene vocación turística, por varias razones, es una zona industrial y portuaria, o sea, quienes llegan no vienen por ser un polo de desarrollo turístico, sino por cuestión estrictamente de trabajo, no arriban para descansar y mucho menos para tener un sano esparcimiento en sus playas o sitios de recreos.

Por mucho tiempo el esplendor y pujanza de la industria petrolera y petroquímica significó para los empresarios hoteleros y gastronómicos una buena fuente de ingresos, incluso para el pequeño comercio formal e informal, debido a que el polo petroquímico atrajo a trabajadores -y su familia- para asentarse aquí en definitiva.

Coatzacoalcos y la zona industria, que incluye a los otros municipios de una economía petrolizada -Agua Dulce, Minatitlán, Nanchital, Ixhuatlán del Sureste, Moloacan, Las Choapas y Cosoleacaque-, corresponden a un área conurbana y cosmopolita, que se vino a conformar por trabajadores de los estados circunvecinos, aquí formaron sus familias.

Desde ese entonces, la vocación de Coatzacoalcos y estos municipios corresponde netamente industrial, o sea de trabajo, no turístico, además que tampoco se procuró en crear esa actitud de servicio entre los trabajadores -y hasta los propios dueños- hoteleros y gastronómicos, no se tuvo esa visión empresarial a futuro.

Y digo a futuro, porque pensaron que la pujanza y bonanza petrolera sería inmensamente infinita, pues ya ven que no fue así, por muchas décadas y sexenio se vivió el esplendor de la industria petrolera, aunque después muchos gobiernos de la República dejaron en el completo abandono las plantas petroquímicas hasta llegar al grado de la obsolescencia.

Para colmo de males, ante la ausencia y carencia de una política energética que permita continuar con el desarrollo industrial en manos de la Nación, el dizque presidente Enrique Peña Nieto abrió la puerta al capital extranjero a través de la desastrosa reforma energética, que solo ha traído desempleo, pero beneficios en negocios para la cúpula del poder.

Lo que significó  ese turismo petrolero y petroquímico en los tiempos de bonanzas, esos no volverán, si al caso llegan a venir las inversiones privadas -nacional y extranjera- tampoco va a corresponder a esas épocas de jauja, los tiempos ya no son los mismos, no esperen milagros del gobierno federal.

En síntesis, no se puede promover un “gran turismo” donde no existen las condiciones de todo tipo de infraestructura, comparada a la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río, nada que ver, desde la hotelería y gastronomía de primer nivel, más allá de las carnes y los mariscos, de la atención y calidad en todos los servicios.

Y EL MALECÓN APA!!!

Por su parte un cibernauta acucioso, en un recorrido a pie por el malecón costero muestra una serie de fotografías que ponen al descubierto las pésimas condiciones en que se encuentra, el abandono y olvido de la autoridad sobre un espacio físico importante para los que gustan de la caminata, que podría significar un atractivo para los foráneos.

Y no solo la infraestructura de concreto del malecón, sino de las propias descargar de aguas residuales que se vierten directamente al mar, a la playa, sin control, con ese hedor, pestilencia que difícilmente pueda atraer al turismo de playa, de juegos y de entrenamiento acuáticos, eso deben de atender y resolver si quieren que vengan los turistas.

Además, resulta evidente el grave deterioro de las instalaciones eléctricas, es una verdadera lástima que la autoridad responsable no ponga el mínimo interés por rescatar este espacio público, lo que por muchas décadas significó Coatzacoalcos “la ciudad para vivir siempre”, así no se puede recibir al “gran turismo”.                                                                                             

Otro cibernauta recuerda: “Joaquín certificó las playas de Coatzacoalcos como limpias para atraer turismo, pero después alguien descubrió que una maquinaria del ayuntamiento trataba de tapar las descargas de aguas negras con la arena de la playa”, en lugar de corregir de origen el problema ambiental.

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