Viernes 15 Diciembre 2017

Dylan: la terrible pesadilla

Yo no sé si Bob Dylan merezca ser galardonado con el Nobel, menos si es merecedor del Nobel de Literatura, pero su música y su poesía es el grito rebelde de una generación que intentó romper con lo establecido en los azarosos años 60, en medio de la vorágine hippie y la alucinante etapa de las drogas psicodélicas.DYLAN2

 En algún momento de su vida, Dylan dijo que no le gusta ser Bob Dylan, que nunca piensa sobre Bob Dylan, que le gusta ser él mismo, o sea Robert Allen Zimmerman (su verdadero nombre) a quien describe como una persona diferente.

Bob Dylan vivió los primeros años de su vida como una terrible pesadilla, negando su propia existencia, negando a sus padres, una infancia solitaria y argumentando que había tenido los padres incorrectos.

Más de medio siglo tuvo que pasar para que su talento literario fuera reconocido por el más grande galardón que se ha creado en la humanidad.

Pero por venir de un trovador, que vio la vida de forma alocada y que no reúne los estrictos requisitos que los críticos imponen para ser literato, poeta, le niegan esa posibilidad. Aunque el golpe ya está dado, Like a rolling stone y Blowing in the wind, alcanzaron al Nobel.

Poesía de Bob Dylan

1

yo, francis x

estoy aquí esta noche para asegurarle a todos

que nadie les ha mentido

a ustedes que cavaron más hondo

en las huellas del hombre y la humanidad

no escuchen a aquellos

que les dicen que ha pasado su momento

han tenido excelentes guías

y han sido ayudados por los mejores

para alumbrar el camino

para ellos, ustedes son su único interés

no tienen razones para sentirse timados

sin importar lo que diga nadie

sólo piensen en sus hijos

pues aquí ellos son los que ganan

y así entonces sabrán,

queridos amigos,

que el tiempo, en efecto, no se queda quieto

2

locura

drogada locura

salta desquiciada estimula mis nervios

susurra

te espera tu máscara

proclamándolos libres de culpa

te aguarda impasible

sí cuando llantos pensativos

nos perforaban

la repetición

me empujó por el borde

los maestros viajan

en extraños asideros

que mis gritos eran sólo

plática de fondo

trepando por la

boca bien moldeada

lágrimas envueltas, con rígidos trazos

cinceladas en tiza

talladas de los mejores no elegidos ojos

para ocupar mi lugar también

en el jardín de sombras

cuántas veces entonces

habré jadeado?

qué máscara?

en dónde?

no puedes referirte a mí

defensas, falsas barreras

se alzan rápido para encubrir los sentidos

cuando te dicen

no eres nada salvo tu máscara

actúas todo el tiempo

incluso cuando interpretas tu propio papel

sí mamá soy un actor

la diferencia es mi paradoja

que yo

no deseo realmente ser recordado

por mi sonrisa

ni por mi disfraz

sino por todo lo opuesto

mientras miro a mi alrededor

entiendo

que así será

las figuras espectrales no muestran emociones

la corbata del viejo sheriff estrangula

aún así sus ojos no revelan

el cuerpo de un mágico payaso

cubierto de plumas

aún así el polvo en su boca

ni siquiera se mueve

parece que

toda la raza humana

está siendo insultada

haciendo mi propio desorden pero la cera de la confusión

mi anhelo nada sino drama de juegos sexuales

mi éxito, un montón de boletos pegados

mi sangre durando sólo en la costra que forma la cátsup

todo lo cual se

evaporará

en el viento

sí, a decir verdad

estaba asustado despierto

arruinado completamente

por precipitarme

en la temible pequeñez

del agotado universo personal

tócame mamá

todo está bien

no importa

ha sido ampliamente demostrado

que incluso yo, yo mismo

no estoy realmente aquí.

3

desde fuera

mirando hacia adentro

cada dedo se agita

el corredor usa pantalones largos

y vaga

sin rechazos

todo es justo

en el amor y la selección

pero ten cuidado, bebé

del cariño tras la ventana cubierta

y no olvides

traer cigarrillos

pues quizás

termines por descubrir

que uno afuera

te lleva más lejos

y uno adentro

sólo te lleva a otro.

4

Blues hablado de la tercera guerra mundial

Hace tiempo tuve un sueño desconcertante

Soñé que me había metido en la Tercera Guerra Mundial.

Al mismísimo día siguiente fui a ver al médico

Para ver qué me podía decir.

Me dijo que había sido un mal sueño.

De todas formas yo no estaba preocupado en absoluto.

Eran mis propios sueños y sólo existían en mi cabeza.

Dije yo: «Un momento nada más, doctor, me ha pasado una guerra mundial por la cabeza»

Dijo él: «Enfermera, coja su libreta; este chico está demente»

Me cogió por el brazo. Yo dije ¡ay!

Según aterrizaba en el diván del siquiatra.

Me dijo: «Cuéntamelo todo».

Bueno, pues todo empezó a las tres en punto de la madrugada,

Y al dar y cuarto ya había terminado.

Yo estaba en una alcantarilla con alguna amiguita,

Cuando decidí echar un vistazo por una tapadera

Para ver quién podía haber encendido las luces.

Me levanté a dar una vuelta

Y recorrí la ciudad vacía,

Me pregunté dónde podría ir,

Encendí un cigarrillo en un parquímetro

Y seguí carretera abajo.

Era un día normal.

Toqué el timbre de un refugio contra la lluvia radiactiva,

Asomé la cabeza y pegué un grito,

«Dadme una judía verde, soy un hombre hambriento».

Una escopeta disparó y yo salí huyendo.

No les culpo demasiado de todas formas,

El no me conocía.

En la esquina de abajo, junto a un puesto de perritos calientes,

Vi a un hombre, le dije: «Hola, tú, amigo»,

Y supongo que algo de aquello debía haber,

Gritó sólo un poquito y salió escapado.

Pensó que yo era un comunista.

Localicé a una moza y antes de que se pudiera ir,

Le dije: «Juguemos a Adán y Eva»

La cogí de la mano y tuve un ataque de palpitaciones,

Pero ella me dijo: «Sí, hombre, ¿estás loco o qué?»

«¿No has visto lo que pasó la última vez que empezaron?»

Vi la ventana de tu Cadillac allá en la ciudad.

No había nadie por allí.

Me senté al volante

Y tiré por la calle cuarenta y dos abajo

En mi Cadillac.

Buen coche ése para conducir después de una guerra.

Bueno, pues como recordaba haber visto algún anuncio,

Puse la emisora de emergencia

Pero no había pagado la factura,

Y aquello no funcionaba ni medio bien.

Puse en marcha mi tocadiscos,

Era Rock A Day y Johnny cantaba,

«Dile a tu Pa, dile a tu Ma,

Que nuestros amores van en aumento, Ooh-wah, Doh-wah .»

Me sentí así como solitario y triste,

Necesitaba hablar con alguien,

Así que llamé al reloj de la Telefónica

Aunque sólo fuera por oír a alguien.

«Al oír la tercera señal

Serán las tres en punto».

Lo estuvo diciendo durante más de una hora

Y luego colgué.

Bueno, pues el doctor me interrumpió como por aquí

Diciendo: «¡Eh! Yo también he estado soñando eso mismo últimamente»

«Pero mi sueño era algo distinto, verás

Yo soñaba que el único que quedaba después de la guerra era yo,

Y no te veía por allí».

El tiempo pasó y ahora parece

Que todo el mundo sueña lo mismo.

Todos se ven paseando por ahí y no ven a nadie más.

La mitad de la gente puede estar a medias en lo cierto continuamente

Unos cuantos pueden estar en lo cierto alguna vez,

Pero nadie puede estar en lo cierto todo el tiempo.

Me parece que esto lo dijo Abraham Lincoln.

Os dejaré aparecer en mis sueños si me dejáis que aparezca en los vuestros.

Esto lo he dicho yo.

Colección Visor de poesía 1972

Versión de Antonio Rasines