Viernes 18 Agosto 2017

Margarito Escudero Luis

Dicen que en México nadie está por encima de la ley, que esa ley es pareja para todos, o sea que todos somos iguales ante la ley.

Suena chido, pero ya viendo la realidad, podemos encontrar que en este país hay distintas categorías de mexicanos, todas diferentes ante la ley y ante los ojos de los demás.

Por ejemplo, aquí hay familias que no pueden ser tocadas ni con el pétalo de un reglamento, mismo que es aplicado con todo rigor a otro ciudadano que se supone está en el mismo nivel.

Pero, para no dejar de hacer creer que la ley es pareja, se hacen todos los amagos posibles para que creamos que se aplicará con rigor, mientras, las instancias encargadas de hacer valer la ley, hacen lo necesario para que individuo señalado pueda evadir la acción de la justicia.

Esos son los ciudadanos de primera, donde se ubican los políticos de alto rango, los grandes empresarios y hasta artistas de televisión.

También hay de segunda y son los que alcanzan ciertos privilegios  que no dejan de ser envidiables, por ejemplo, escandalizar en algún antro, pasarse los altos, insultar a los agentes de Tránsito.

Son los que tienen un amigo “bien parado” (el amigo es de la primera categoría), Tienen buen sueldo o son empresarios.

En la tercera categoría está el ciudadano que mantiene a los otros dos, el trabajador profesionista, que paga sus impuestos, el que tiene que concursar para lograr un ascenso o un puesto de trabajo, el que tiene deudas con todas las casa comerciales, tiene que pagar cuentas de teléfono, luz, agua, internet, tv cable, cada mes.

En la categoría número cuatro, se encuentran  los obreros de salario mínimo o subempleados, que cuentan con un ingreso que no les alcanza para nada, a veces ni para un camión urbano, viven lejos de sus centros de trabajo  y deben estar muy agradecidos con su patrón porque les mata el hambre.      

Los de quinta son los desempleados, indigentes, limosneros (que abundan).

ALGUNOS CREEN

Hay algunos de la categoría cuatro que creen que están en la uno o la dos, sólo porque son achichincles de angora de alguno de esos altos ciudadanos.

Se caracterizan por ser déspotas, altaneros, prepotentes, engreídos, pretendiendo ser copia fiel de sus patrones.

Pero así hemos organizado a la sociedad, la mayoría, ese ente que se supone es la que manda, se ha dormido en sus laureles y ha dado mucho poder a los políticos sobre el individuo.

Ahora, esa injusta distribución social hizo crisis, ya cuestionamos el hacer y deshacer de la clase muy acomodada, esa que nos vendió su imagen de honestos, honorables, finos y que al final de cuentas resultaron ser ladrones, corruptos, abusivos y corrientes.

En esa crisis todos estamos inmersos, falta de todo, no hay trabajo, no hay dinero, la inseguridad es terrible; los comerciantes se quejan de cero ventas.

O sea que todo el aparato que hace funcionar a la sociedad, se está paralizando sin necesidad de una huelga general.

Las autoridades pretenden endeudar al estado más, para poder echar a andar la economía, que está en ese mal estado, gracias a las decisiones de las autoridades.

¡Qué cosas! ¿No?

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