Viernes 18 Agosto 2017

Margarito Escudero Luis

Las leyes del trabajo y el sindicalismo están en un borde peligroso, sobre todo por la pasividad de los trabajadores que le permiten al líder hacer que se le venga en gana y han preferido mantener el silencio, a cambio de que no los muevan del trabajo.

Ese silencio miedoso de la masa trabajadora contribuye también al desmantelamiento del país, creen que “sus derechos están a salvo”, que un buen abogado laborista que les lleve el caso y “le sacarán un buen billete al patrón”.

Nada más falso, de entrada las Juntas de Conciliación y Arbitraje están por desaparecer para dar paso a una nueva forma de litigios laborales, mismas que hasta el momento no se conocen.

Además los liderazgos sindicales están perdidos en la mafia del poder, prefieren hacer arreglos con los patrones y convertirse en juez y parte, suponiendo que el conflicto de interés nunca los alcanzará.

Pero ese optimismo tiene su fin. El ejemplo más cercano está en el sindicato de empleados municipales, que usufructúa Gersaín Hidalgo y que recientemente tuvo que enfrentarse con la realidad.

Una acción congruente con su supuesto liderazgo hubiera sido renunciar a su cargo de regidor, para enfrentar el conflicto laboral de sus compañeros.

O, en el caso de que su interés prioritario fuera la regiduría, debe renunciar al cargo de secretario general del sindicato, para atender sus funciones de patrón.

¿Será mucho pedir?, porque a pesar de lo que los trabajadores atestiguan, siguen en esa pasividad desesperante, lo único que hacen es quejarse y así los irán despidiendo, o mejor dicho, dejándolos sin salario, obligándolos a trabajar sin cobrar, mientras el líder-patrón “lucha” por su reinstalación.

Cien trabajadores despedidos pudieran ser una solución a los conflictos financieros que enfrenta el Ayuntamiento, pero se fueron empleados cuyos ingresos eran alrededor de 6 mil pesos al mes; algo así como 600 mil pesos ahorrados.

Si hubiera despedido a los que no se presentan a laborar, conocidos como “aviadores”, tal vez el ahorro hubiera sido mayor y no afectarían a la gente que sí trabaja.

La ambición de poder lleva a ciertos personajes a abarcar más de lo que pueden apretar, dan al traste con la lógica, brincan la ley embelesados por el efímero poder que ostentan.

MAL DE MUCHOS…

Lo mismo está ocurriendo en otros sindicatos, como el petrolero, donde la pasividad de los obreros rayó en la abyección, permitieron que el dirigente tuviera mucho poder sobre ellos como individuos, cuando su deber (teóricamente), era velar por los derechos laborales de sus agremiados, esos que le permitieron gozar de las mieles del poder y de una vida sin sobresaltos económicos.

Pero de igual forma, prefirieron aliarse con el poder, que se supone era el feroz patrón explotador al que juraron combatir.

Los conflictos de intereses sólo existen en la maquiavélica mente de algunos periodistas, porque a los directamente afectados, no les importa defender su fuente laboral, como corderitos se dejan llevar al matadero y prefieren no darse cuenta del poder que tienen si se unen y permanecen unidos, ya no a favor de quien los está traicionado, sino a favor de ellos mismos, de su propia causa, que es la causa de su bienestar social y económico de toda su familia.

No quieren darse cuenta del pánico que sienten sus líderes, cuando el gremio se les sube a las barbas.

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