Domingo 17 Diciembre 2017

¿Por qué deberías estar acumulando Oro?

Por 

Guillermo Barba

Hoy se dio a conocer que un francés heredó de un familiar fallecido, una casa que le tenía una muy grata Memo-cara-279x300sorpresa. Encontró escondidos un total de 100 kg. de oro.

Según la nota publicada en El Mundo descubrió 500 piezas, dos barras de 12 kg.   y 37 lingotes de 1 kg cada uno.

El tesoro se ocultaba en muebles, ropa y en el cuarto de baño, según la fuente.  Dice además que el antiguo dueño de la casa “había adquirido esta fortuna legalmente en los años 1950 y 1960. Se hallaron todos los certificados de autenticidad. Además del heredero, el Estado francés podría beneficiarse del afortunado hallazgo ya que, según la ley de sucesiones, le corresponde el 45%.”

En otro espacio volveremos al tema del voraz apetito de las autoridades fiscales por cobrar impuestos –eufemismo de lo que es ROBAR– a las herencias.

Por ahora, resaltaremos la tradición milenaria de acumular oro, y por qué esa sabia enseñanza debe seguir siendo imitada más que nunca.

Carl Menger –el fundador de la Escuela Austríaca de Economía- se encargó de explicar el largo proceso de discriminación entre mercancías que fungieron como intermediarios generales en los intercambios, que en distintos lugares al mismo tiempo –y en los mismos sitios en diferentes momentos-, culminó con la coronación del oro y la plata como el dinero por excelencia.

Por sus características físicas y propiedades, el ser humano siente un aprecio y atracción especial por el rey de los metales. Gracias a ello, es sin duda alguna la ‘materia prima’ más demandada de todas, como queda evidenciado en su razón de existencias/producción (o ratio stocks-to-flow). Lo que esto significa es que cada onza que se extrae de la Tierra no se consume como el petróleo, el maíz, el arroz, etc., sino que se acumula en alguna forma, como barra, moneda, lingote, joya, etc.

Ese aprecio superior es lo que le da valor –que es cualitativo-, y que para fines prácticos es constante. No hay otra opción que lo iguale, ni siquiera la plata, que es la ‘reina’ monetaria.

Tener oro es ejercer demanda, y sólo se convierte en oferta en el momento en que se pretenda venderlo.

Como ha explicado el Prof. Antal Fekete –fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía-, el oro desafía las leyes de la oferta y la demanda, mientras al mismo tiempo echa por tierra la teoría cuantitativa del dinero.

Y es que cada año hay más oro sobre la faz del planeta, pero su producción anual es pequeña en comparación con lo ya existente. Así, la mayor o menor extracción minera es irrelevante para su valor (cualitativamente constante) y para su precio (cuantitativo y variable), pues su oferta NO depende de cuánto suba este último, sino de que sus tenedores quieran o no desprenderse de él.

Sobre todo en condiciones de miedo y desconfianza en el sistema monetario –como las actuales-, puede ocurrir y ha ocurrido ya que exista una ‘escasez’ de oro. Esto queda exhibido en la anómala backwardation que se ha presentado los últimos años en el mercado cada vez que el precio se desploma. Baja tanto que pocos lo quieren vender en físico.

Que haya backwardation quiere decir se alcanza el punto en que el tenedor de oro, para aceptar venderlo, pide un precio al contado más alto, un ‘premio’ adicional que tienen que ofrecerle sobre el precio del contrato de futuros activo, o de lo contrario, prefiere quedárselo.

Lo normal es que haya contango, o sea, que el precio futuro siempre sea mayor que al contado.

Esta anormal ‘escasez’ de oro es un foco amarillo que nos indica que el sistema monetario actual de dinero fíat, de papel, se acerca a su fin. No podemos saber en qué momento sucederá, pero sí que ocurrirá cuando no sea posible cambiar billetes por oro, o se exijan miles, quizá decenas de miles de dólares para intentar convencer a su tenedor de venderle una onza. Llegado ese punto, el dólar pasará al panteón de la historia como una divisa más que muere y el oro volverá a ser protagonista en el sistema monetario.

Por eso el afortunado francés de los 100 kg. de oro –que a precios de hoy equivalen a más de 3.8 millones de dólares-, con lo que no le robe el fisco ojalá que disfrute de la vida, pero sobre todo, que guarde lo más que pueda y lo oculte hasta en los Alpes suizos si es necesario.

Los demás, continuemos la sabia tradición de acumular oro para el largo plazo, que mal, no nos puede hacer, y menos, con tipos como Trump tomando el poder.

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@memobarba

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