Viernes 18 Agosto 2017

Margarito Escudero Luis

Arrancamos el año con un incremento en los precios de los combustibles, cumpliéndose el anuncio hecho días antes de que finalizara el 2016 y que de inmediato provocó un rechazo en la sociedad mexicana.

Una vez más quedó de manifiesto la corta memoria de los mexicanos, que han preferido ignorar las advertencias y seguir el juego que marca el mismo gobierno para después protestar “pacíficamente”.

Desde hace varios años, Andrés Manuel López Obrador advirtió sobre el desmantelamiento de Pemex, advirtió que, al perder el gobierno el ingreso de la ex para estatal, buscaría la forma de no perder los recursos y la única forma de lograrlo sería incrementando los impuestos.

También advirtió a los empresarios mexicanos que no les tocarían “ni las migajas” de la repartición de las riquezas mexicanas, ahora en proceso de entrega al capital extranjero.

Para cualquier sencillo comerciante, acostumbrado a las ventas al menudeo, se da cuenta que es una estupidez que, siendo productor de una mercancía de alto impacto, se prefiera que vengan otros a explotarla para luego venderla al mismo dueño.

Pero eso es lo que está sucediendo en nuestro país, ya se ha dicho hasta el cansancio, se advirtió a tiempo, y los directamente interesados no movieron un dedo para impedir que les quitaran su fuente de ingreso.

Los trabajadores petroleros son los principales responsables de este saqueo promovido desde el gobierno priista. Metidos en su zona de confort, prefirieron creer en las palabras de sus dirigentes, pensaron que jamás los tocarían, cuando el pretexto del gobierno fue precisamente una sobre carga de empleados y una corrupción rampante al interior de la industria petrolera.

El llamado “gasolinazo” de enero ni siquiera es la gota que derrama el vaso, pues ya se sabía que venía, incluso los diputados de la bancada federal de Morena protestaron antes de que se aprobara por el mayoriteo en la Cámara.  

Y seguimos sin reaccionar. Por eso es sospechoso que ahora haya protestas airadas, toma de gasolinerías e incuso incendios de las mismas, bloqueos de calles y carreteras en casi la totalidad de las entidades federativas, con ciudadanos mostrando una indignación retrasada, cuando hubo tiempo suficiente y formas para impedir que los diputados “maiceados”, “mayoriteen” cualquier cosa, sin importar los resultados negativos que puedan provocar en la sociedad.

Queda claro que no les importa lo que pueda sufrir la gente, ni que se favorezcan empresas extranjeras, ni que la riqueza que se genera en el país, vaya a servir a ciudadanos de otras naciones.

Ya hay voces que aprovechan la situación para reclamarle a AMLO porque no sale a abanderar las protestas y la retrasada indignación de la gente, cuando fue el mismo líder de Morena quien advirtió a tiempo sobre lo que venía y la gente prefirió escuchar los gritos de televisa y los políticos de derecha que se afanaban en convencer a todos de la supuesta locura del tabasqueño.

Ahora, buscarán la forma de endosar al peje la ola de violencia y las protestas que ha generado el “gasolinazo”.

La ciudadanía no ha terminado de entender que se deben tomar las calles para protestar organizadamente contra las imposiciones del gobierno que afectan a todos y que, en todo caso, se requieren diputados y senadores conscientes y comprometidos con el pueblo mexicano, para evitar los “mayoriteos” que en nada están beneficiando a la nación.

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