Martes 17 Octubre 2017
Por Iván Calderón 
En la ciencia de la psicología existe un desorden de personalidad denominado "trastorno histriónico narcisista" el cual se encuentra englobado en un patrón general de excesiva emotividad, búsqueda de atención y necesidad de admiración. 
Sin ser docto en la materia y con una simple investigación en la que pudiera llegar cualquier individuo con acceso a internet, nos podemos dar cuenta que este tipo de padecimiento psicológico es característico en ciertos líderes como Adolfo Hitler o Hugo Chávez, y que los veracruzanos –que no podíamos ser la excepción- contamos también con nuestro narciso gobernador. 
Le explico. 
Sin ir más allá y esperando que los lectores conocedores de este asunto reprueben o aprueben lo aquí escrito, podemos ubicar que Miguel Ángel Yunes Linares mantiene un perfil psicológico que bien pudiera entrar en este desorden de personalidad. 
Este personaje, cuenta con un grandioso sentido de auto importancia, exagerando logros y capacidades, con fantasías de éxito ilimitado o poder, creyéndose especial y único, exigiendo admiración excesiva, careciendo de empatía, generando o atrayendo envidias, presentando comportamientos o actitudes soberbias. 
No obstante, ¿Qué político no cae en este perfil? 
Recordemos que antes de la Yunicidad, ya vivimos la Fidelidad. 
Pero volviendo al punto, el gobernador Yunes bajo este indicativo y sumándole la notable animadversión que tiene para con sus antecesores Duarte y Herrera, le está trayendo serios conflictos personales, de gobierno y para con los propios ciudadanos. 
Y es que bajo su contexto histriónico, el mismo Miguel Ángel se ha vuelto hasta un reformador del sistema de justicia, sentenciando al principio, acusando después e investigando al final. Además de que esta misma malquerencia, lo ha llevado a tener varios tropiezos, como el actual encontronazo con la COFEPRIS quién le requiere pruebas para sustentar sus dichos sobre medicamentos falsos. 
Pero eso no es todo, ahora en su defensa, Yunes Linares argumenta que es grave que las dependencias federales señalen que no hay evidencia de estos medicamentos, si no se ha terminado la investigación, cuando hace unas semanas atrás, el mandatario veracruzano hizo exactamente lo mismo, asegurando que se les había dado a niños con cáncer agua destilada, sin ni siquiera haber presentado una denuncia formal en aquel momento. 
Incluso, el mismo mandatario pudiera estar incurriendo en falsedad de declaraciones, acción que también se encuentra penada por la ley, consiguiendo que la Secretaría de Salud federal amague con denunciar a Yunes Linares por no comprobar lo de la quimioterapias falsas. 
En fin, Yunes debe de dejar atrás el discurso asociado con la desastrosa situación en la que encontró la administración estatal y empezar a ofrecer soluciones a las multiples demandas de las y los veracruzanos, ya que finalmente los diferentes sectores de la sociedad, lo que desean son resultados, y no un repaso diario de como estan las cosas en Veracruz, ese cuento, ya nos los sabemos. 
@IvanKalderon

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