Viernes 18 Agosto 2017

Margarito Escudero Luis

Comienza la guerra electorera. Todos contra todos en un inútil afán por conseguir las simpatías de los votantes y se dirigen al púbico respetable hablando muy mal de los rivales, como si la gente no se diera cuenta que se trata de un truco muy gastado y que, en estos tiempos, cada persona duda de la desacreditación de un individuo, en boca de su rival.

Son las mismas prácticas de los últimos tiempos, usar la calumnia, la denostación o la exacerbación de los defectos del rival, sin aportar nada propio  que le dé calidad a la contienda; la guerra de lodo de siempre sin renovar la política, quedándose en una grilla corriente, por muy fina que quiera parecer la mentira.

Han aparecido artículos en las redes sociales que de primera intención parecen muy interesantes, pero no aparece la firma del intelectual autor; es decir, navega en el mar del anonimato, lo que le resta todo el valor que pudiera tener semejante escrito; ni siquiera tuvieron la inteligencia de inventar un nombre para hacer verosímil la declaración.

Y eso que apenas comienza, porque la campaña oficial se desarrollará durante mayo, en estos previos escarceos, ya se comienza a denostar al rival que pudiera llevar la ventaja.

Todo pinta para el desastre, todo indica que la suciedad será la materia que permee durante el proceso, puesto que, quienes detentan los cargos que se disputan, abonaran todo lo que puedan a su partido o al candidato que les garantice impunidad.

En el Estado de México puede verse claramente las intenciones del grupo en el poder, descaradamente anuncian que violarán la ley y, eso puede ser la pauta para todos los lugares donde haya elección.

También puede ser el anuncio de lo que será el proceso en 2018, ya lo hicieron en la pasada elección presidencial, causando un daño a la economía del país que hasta a la fecha estamos padeciendo. 

Aunque las encuestas indiquen el desastre priista y el de todos los partidos satélites, marquen lejanía del triunfo del blanquiazul y no haya partido ni candidato que se le acerque a quien puntea las preferencias electorales, lo cierto es que no todo camina por la vía de la legalidad y, quienes han estado 80 años en el manejo de la política, saben que si no ganan, pueden arrebatar. Hay muchos ejemplos de ello a lo largo de la historia.

Así que aquellos que pretenden sanear la política, deberán ser muy cautos y actuar en consecuencia.

Como que todo está muy tranquilo. Como que todos los participantes guardan un silencio sospechoso, mientras en las redes sociales se solazan en un intento por desacreditar a los rivales.

Nuevamente los ciudadanos ante la disyuntiva, si dejarse llevar por la campaña negra o analizar a fondo la situación, ver las propuestas, el verdadero historial de los candidatos, observar de dónde vienen y si tienen relación con aquellos que llevaron al desastre a Veracruz.

Ver quiénes son congruentes entre lo que dicen y lo que hacen y no olvidar que muchos de los que ahora son candidatos, guardaron cómplice silencio cuando saqueaban la entidad, que ante la debacle al interior del tricolor, algunos decidieron emprender la graciosa retirada y buscar el apoyo de otros institutos, los cuáles decidieron pasar por encima de su militancia y promoverá los advenedizos, trepadores, chapulines, tal vez no con el afán de ganar la elección sino de quedar bien con el actual gobierno, donde se refunda el priismo.   

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