Viernes 20 Octubre 2017

Margarito Escudero Luis

La Fiscalía General del Estado (FGE) ya atrajo la investigación que abrió la Procuraduría General de la República (PGR), sobre todos los involucrados con la delincuencia, según informó el mismo fiscal Jorge Winckler.

Evidentemente se incluyen a los supuestos periodistas a los que se refirió el gobernador, tres presuntos reporteros que “charolean” en Boca del Río y la zona conurbada y “pasan” información a los malosos.

Esta noticia recorrió ya todo el territorio veracruzano y provocó reacciones entre el gremio reporteril, pues la información está incompleta, sin nombres, sólo se dice que “pronto se darán a conocer”.

Si esa duda permanece, es posible que haya compañeros perseguidos o amenazados, incluso asesinados, en una cacería de brujas, un pretexto formidable para acalambrar a aquellos periodistas que no son bien vistos en palacio de gobierno.

Si esas personas existen y tienen información sobre aquellos que reciben la supuesta información, el gobernador ya los condenó a muerte ya que, los jefes no permitirían que caigan en manos de la ley.

Por otro lado, los “indeseables del gobierno” también pudieran ser acosados por gente “de casa”, inculparlos, criminalizarlos, como ha sido la práctica gubernamental desde hace tiempo.

Las manzanas podridas que mencionó Javier Duarte en aquella famosa amenaza soltada en Coatzacoalcos, nunca cayeron, pero si cayeron muertos varios periodistas.

¿Y LA CEAPP?

Desde el gobierno cae un riesgo para periodistas, ahí debería interceder la Comisión Especial para Atención y Protección a Periodistas (CEAPP), exigir al ejecutivo que aclare bien esta situación para evitar la criminalización de reporteros que nada tienen que ver con la delincuencia.  No se vale que a río revuelto se aprovechen otros.

Hay trabajos que la CEAPP debería arrancar ya, como el padrón de periodistas en todo el estado, que se tenga una relación de todos los trabajadores de la comunicación, trabajadores reales, que estén en la brega de buscar la noticia, de todos los medios, que dé certeza a estos profesionales y evitar a los “colados” que en muchos casos deterioran la imagen del reportero de verdad.

El caso es que, nuevamente el gremio vuelve a estar en el centro del huracán, y lo peor es que el riesgo lo provoca el mismo gobierno, tal como lo hizo Javier Duarte en Coatzacoalcos, sin olvidar que luego de eso, varios compañeros perdieron la vida. 

También es bueno destacar que al interior del gremio existe una gran división, difícilmente se pueden integrar equipos de trabajo, a menos que sean de subordinación; ese divisionismo permite que determinados sectores se vean comprometidos.

Claro que los dueños de los medios de comunicación tienen mucho que ver, puesto que en los últimos años, se han dedicado más a cuidar las ganancias que en hacer florecer al periodismo, son más cuidadosos de las ventas que de la profesión de aquellos que le dan vida al medio.

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