Viernes 15 Diciembre 2017

Margarito Escudero Luis

La corrupción nos ha invadido tanto que ahora ya no hay forma de esconderla. A los políticos ya no les quedó más remedio que aceptar que la sociedad, en especial el sector político, está tan invadido que hasta legislan para combatirla.

Es decir, combatirse a sí mismos (¿será?), vigilarse entre ellos,  ¿eso es posible?

El caso es que los diputados del Congreso Veracruzano aprobaron el jueves pasado la creación del Sistema Anticorrupción y la Fiscalía Anticorrupción, con autonomía propia, con la idea de que no dependa de ningún otro funcionario de mayor nivel y más lagartón.

Esa es una medida para combatir oficialmente la corrupción que, desde el punto de vista de Enrique Peña Nieto, que cobra como presidente de los mexicanos, es parte de la cultura mexicana y que, a manera de cotorreo se parodiara el eslogan de campaña de José López Portillo como “la corrupción somos todos”.

Pero… ¿Acaso no se trata de un asunto de honradez?, un tema de ética o moral que se aprende desde el hogar, que ha sido uno de los principios que desde pequeños nos hacen saber, a veces con amenazas como “¡te irás al infierno si robas!”

Valores que se decían eran la base de la familia y de la sociedad, hoy casi desaparecidas del comportamiento, por lo menos de los mexicanos, porque se han visto casos de corrupción hasta en las iglesias de todo tipo y en los personajes más persignados que conozcamos y que siempre “ponen su vida en manos de Dios”.

El gobernador del Estado, Miguel Ángel Yunes Linares envió al Congreso del Estado la iniciativa, ante la necesidad “de legislar localmente sobre la implementación del sistema estatal de combate a la corrupción, como resultado de su inclusión en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mediante un decreto por el que se reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones en materia de combate a la corrupción a la misma”.

¡Pa’ su mecha! Hasta dónde nos ha alcanzado la corrupción que se tiene que modificar la Constitución para obligar a los funcionarios públicos a ser honrados.

Lo ¿Cómico? ¿Increíble? ¿Cínico? del tema es que lo mande el gobernador Yunes Linares, cuando está señalado y denunciado ante las autoridades por enriquecimiento ilícito y por otros delitos cometidos al amparo de su actividad como funcionario público.

En la Cámara de Diputados de Veracruz, también hay legisladores señalados, denunciados por actos de corrupción y despachan tranquilamente desde su curul, como son los casos de Sergio Rodríguez del PRD, Vicente Benítez de Nueva Alianza; y el mismo presidente de la Junta de Coordinación Política, Sergio Hernández del PAN, señalado directamente por la diputada Cinthya Lobato, integrante de su misma bancada.

Dicen que la ley no es retroactiva. O sea que ya la libraron. Quien sea el Fiscal Anticorrupción, tendrá mucha chamba; aunque se ha buscado que ese Fiscal no le deba el cargo a nadie, que sea independiente.

Claro que de ahí se puede partir para obligar a la honradez al resto de los ciudadanos que, en su inmensa apatía, han permitido el brutal enriquecimiento de unos cuantos y el brutal empobrecimiento de otros muchos.

LEYES BURLADAS

Las leyes en este país se volvieron objeto de burla, cuando deberían ser observadas por todos los ciudadanos y las autoridades deberían de encargarse de hacerlas valer.

Pero nuestras leyes se laxaron por la voluntad del funcionario que debería ser el principal encargado de su observancia y se convirtieron en un jugoso negocio.

Y, si las leyes pueden violarse de esa manera tan descarada, pues con mayor razón los reglamentos y las simples normas de conductas sociales, desde una fila en algún centro comercial, pasando por las infracciones de tránsito.

HONRADEZ OLVIDADA

Así que de pronto, todo aquello que nos enseñaron de niños, como valores y principios de le daban solidez a la familia y a la sociedad, se perdieron en el mundo de la corrupción, cuando los encargados de darles valor, prefirieron el camino fácil.

Hoy, ese olvido voluntario nos está costando la Patria misma, cando quien debería ser el primer impulsor de la honradez como contrario a la corrupción, asegura que ser corrupto es parte del folclor nacional incluso según Peña, hasta puede ser sinónimo de ser culto.

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