Martes 19 Septiembre 2017

Ernesto Elizondo

En 1976 Armando Ayala Anguiano publicó en la revista Contenido, un relato novelado al que tituló “El día que perdió el PRI”.

A 40 años de distancia, la predicción de Ayala Anguiano parece que está por cumplirse.

En aquella historia, Ayala dice que ante la inminente caída del tricolor, muchos de sus militantes comenzaron a abandonar el barco que se hunde y se pasan el barco que flota con dirección al triunfo.

¿Les suena conocido?

Pues las variaciones son mínimas. Lo que Ayala no previó es que los jerarcas priistas crearían un sustento alterno al PRI que les salió muy bien y hasta mejor con la inclusión del Partido Acción Nacional como su aliado.

Lo que ahora está ocurriendo es que muchos priistas, al ver que el otrora partidazo perdió toda credibilidad, se pasaron de mientras a alguno de sus partidos satélites, como el Verde Ecologista y Nueva Alianza, mientras que el partido que en algún momento fue el enemigo número uno del sistema priista, se desmorona irremediablemente y, en esa desesperación, los dirigentes perredistas no dudaron en hacer alianza con aquellos que en su declaración de principios denominaron “enemigos”.

Luego de aquel 1976 y 1988, el PRI nuevamente parece que perderá las elecciones presidenciales de 2018, el panorama se pinta como lo dibujó Ayala en 1976, cientos de perredistas se suman al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, incluso los mismos dirigentes en 2006 y 2012 lo traicionaron.

Perredistas de todos los estratos, luego de vociferar contra AMLO, hoy son sus adoradores, por lo menos de dientes para afuera, porque está claro que lo que menos les interesa es un cambio de régimen o un cambio radical en las condiciones de vida de los mexicanos. 

Si de verdad tuvieran una intención revolucionaria, lo hubieran hecho desde el PRD, o desde el PRI, o desde el PAN, pero no. Su ambición es estar cerca del poder, donde puedan hacer grandes negocios al amparo del gobernante.

En la historia de Ayala Anguiano, los priistas fueron aceptados en el nuevo partido y tranquilamente se acomodaron dejando fuera a aquellos que de verdad lucharon por el cambio que nuevamente se les negaba.

Los poderosos de este país aplican al pueblo la política del “ya merito”, casi alcanzando la meta, aparecen los que de verdad mandan y dejan a la gente con un palmo de narices.

Hoy, a unos cuantos meses de que se lleve a cabo la elección presidencial, la de gobernador, de diputados federales, senadores y diputados locales, el abandono de los barcos que se hunden es más que claro.

Aquellos que traicionaron al líder de Morena, hoy están (aparentemente) de su lado, aquellos que han batallado para lograr que cambien las condiciones de los mexicanos, sienten que tendrán que esperar más tiempo.

Armando Ayala Anguiano y su obra “El día que perdió el PRI” hoy cobran vigencia, con las condiciones actuales, pero básicamente es el mismo esquema: Los mismos de siempre pueden quedar arriba, sin rasguños.

Los otros puede que sean perseguidos. 

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