Domingo 17 Diciembre 2017

Por Plinio Soto Muerza

Si bien el proceso electoral federal aún no comienza formalmente, éste comenzará en la primera semana de septiembre, en la cotidianidad se viven ya los primeros fragores de la batalla por el 2018. Desde los partidos, se afinan las estrategias y líneas de trabajo para enfrentar de la mejor manera la contienda por la Presidencia de la República, así como por el Senado y la Cámara de Diputados.

De acuerdo a las últimas encuestas dadas a conocer morena y AMLO encabezan las preferencias electorales. Sin embargo, está claro que la campaña no será un día de campo para los morenistas. La campaña de contraste, la llamada “guerra sucia”, las prácticas del viejo régimen que resurgieron como zombies en la elección del Estado de México, y toda la estructura de complicidades y redes de corrupción que la clase política actual, aliada a los sectores más conservadores del país, tienen preparada contra AMLO, pronostican una contienda electoral que distará mucho de ser democrática. Y ante tal panorama, bien le valdría a morena no caer en la confianza que le dan todas las encuestas nacionales a su natural candidato.

 

Para algunos analistas, lo que se espera en el 2018, no sólo es la elección de un nuevo presidente de la República. Lo que se vivirá el año entrante, es sin duda la configuración de la política nacional. Basta señalar un par de datos al respecto:

En el 2018 estarán en disputa 3326 cargos de elección popular; habrá elecciones locales en 30 estado de la República, en los cuales, en 9 habrá elección para gobernador, en 27 se elegirán Congresos Locales, y en 26 se llevarán a cabo elecciones para renovar Presidencias Municipales. En cifras aproximadas, se espera que estén llamados a ejercer su derecho al voto, 85953712 ciudadanos. Solo en Nayarit y Baja California, únicamente se tendrá la elección federal. No hay que olvidar que para Veracruz, será su cuarto proceso electoral en forma consecutiva.

Para hacer más complejo el entramado político, si bien es cierto que 9 partidos nacionales presentarán sus propuestas, también es para tomarse en cuenta que en 14 estados existen partidos de carácter local, de diferentes tendencias, algunos de ellos en verdad risibles y de pena ajena, pero que sirven a los grupos políticos estatales para dividir el voto.

Para ganar la presidencia de la Republica, no bastará entonces que se tenga una ventaja en las encuestas, y que el desafío es mayúsculo cuando se observan los movimientos de las pequeñas fuerzas políticas en las regiones, que son suma y que pueden ser restas, en la proyección de los resultados electorales.

Para morena es reto es mucho mayor en las actuales circunstancias que envuelve el escenario político nacional. Su candidato sin duda es el mejor posicionado, y representa una opción de cambio real para la mayoría de los ciudadanos. Después de los sexenios trágicos de Fox, Calderón y el impresentable Peña Nieto, morena tiene amplias posibilidades de ganar la elección del 2018. La duda es cómo puede ganar morena y que  AMLO pueda tener las mejores posibilidades de gobernabilidad para el país.

El peor escenario en el caso de que AMLO gane la Presidencia de la República, es que morena y los aliados que pudiera sumar, queden en minoría, no sólo en las cámaras federales, sino en el resto de los 27 congresos locales, en las 9 gubernaturas, y en las presidencias municipales que se elegirán el año que entra. Un verdadero esquema de conflicto tendrían los sectores conservadores para minar la acción de un gobierno democrático encabezado por AMLO.

Para evitar una derrota dentro de un triunfo histórico, morena no debe de cometer errores, y evitar al máximo posible conflictos internos locales y regionales. Está claro que nadie al interior de morena ve cuestionamientos hacia la candidatura de AMLO, y todos coinciden en que la exigencia de la campaña presidencial será alta, por lo que no se ve que se den regateos a la misma. Sin embargo, para las candidaturas locales el tema es otro. Con AMLO todo, pero a niveles locales, el concierto de apoyos es diferente.

AMLO ha hecho un trabajo gigantesco al recorrer palmo a palmo el país, y llevar a todos los rincones su voz y su propuesta, pero a veces pareciera que desde el interior de morena no todos llevan el mismo sentido. Los acuerdos no llegan y los conflictos se agravan en los procesos de definición de las próximas candidaturas. Todo un gran rato de la dirección nacional de este partido y de las propias direcciones locales: estar en sintonía con las exigencias del momento histórico que les ha tocado vivir.

Si morena no logra disminuir la presión que tienen sus estructuras en las diferentes regiones por los procesos de selección que viven, y es más, sí se aíslan de los sectores sociales que claman por un profundo cambio político en el país, el riesgo de la regresión tendrá un impulso a gran escala. Lo que aconteció en el Estado de México es sólo la prueba que el régimen de privilegios y corrupción se niega a desaparecer y que está dispuesto a ir al fondo en la conservación de sus prebendas.

Confiar sólo en el efecto AMLO como el gran motor de las candidaturas de los 3326 cargos de elección popular, es condenar la esperanza del cambio verdadero por varias generaciones. En términos concretos, en esa maraña de elecciones que viviremos el año que entra, morena tendrá que llevar a los mejores cuadros, a los mejores ciudadanos, aún sin ser de morena, pero que comparten el deseo y la voluntad de transformación radical de la sociedad mexicana. 

.

 

GACHO_SEPT11.jpg