Domingo 17 Diciembre 2017

Por Plinio Soto Muerza

La batalla por la Presidencia de la República ha iniciado y sólo faltan algunos nombres que suban al escenario para completar el panorama, ya que los dos proyectos  desde hace tiempo ya están perfectamente delineados. Por un lado, la configuración del proyecto neoliberal en su nuevo ciclo, lo representan claramente además del PRI, el PAN,  el cual ha presentado en sociedad, a su nuevo acompañante, el PRD, y un colado a la fiesta, MC. La solicitud ante del INE del registro de un Frente, el pasado lunes 4 de septiembre, conformado por el PAN-PRD-MC, deja en claro que los sectores conservadores se han apuntado una estrellita e su tarea de apropiación de dos de los partidos que en el 2006 y 2012, apoyaron a Andrés Manuel López Obrador, y que hoy se lanzan contra él bajo la premisa de que lo que el país necesita es un cambio de régimen y no una presidencia bajo un caudillo.

Por otro lado, el proyecto nacional popular que representa AMLO con morena y su aliado el PT, si bien está claramente definido con la tercera candidatura del tabasqueño, han entrado a una etapa crucial: la redefinición de sus candidaturas, lo que lo pondrá a prueba en esta recta final del 2017.

Si bien el proyecto neoliberal, tiene hoy al PRI, PAN, PRD y MC como los partidos del régimen que buscan a toda costa evitar que naufrague el modelo privatizador, atrás están el resto de los partidos nacionales y con registro, PVEM, PES, PANAL, así como los partidos locales con registro, que se aprestan a reciclar liderazgos partidistas. Es decir, la mayoría de las fuerzas políticas organizadas en partidos, afilan sus dedos flamígeros en contra de AMLO y los partidos que lo apoyan. En sentido contrario, el proyecto nacional popular que encarna hoy morena, se ha lanzado a la tarea de afinar su organización para alcanzar el triunfo electoral.

En resumen, todos los partidos ya han mostrado por cual camino han decidido transitar en esta coyuntura por las elecciones federales. Lo que viene es sólo la definición de los nombres de los que encabezaran los bloques de los defensores del modelo neoliberal. En el PRI, todo parece indicar que la candidatura estará en manos de un no priista, que servirá para disfrazar señalamientos y tratará de evadir la responsabilidad de los señalamientos de corrupción del priismo, además de que buscará tener los puentes con sectores ajenos del priismo tradicional. En el PRI, la candidatura del Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ha aparecido en el escenario como una pieza estratégica para los sectores dominantes de la economía y que se han beneficiado de las complicidades del régimen.

En el PAN, se discute aún el nombre de quien podrá representarlos, en una alianza con su nuevos aliados, el PRD y MC. En recientes días, el golpe contra Ricardo Anaya, vía el senado, parece que lo deja fuera de la competencia interna azul. En su lugar, Moreno Valle crece por sus amarres que ha tejido dese hace tiempo en el PRD y en MC, lo que lo pondría como el candidato en primera línea de bateo. Por su parte, Margarita Zavala, a pesar de mostrar a cada rato sus fuerzas internas en el PAN, el espectro de su esposo Felipe Calderón, le obstruye el camino a la candidatura. Lo cierto es que desde este bloque, el PRD se da por bien servido si el PAN lo apoya en el DF, y MC ha dejado claro que su prioridad es sacar la ventaja en Jalisco, con Enrique Alfaro, quien además le representa el porcentaje necesario para seguir con su registro nacional dentro del sistema de partidos.

Así las cosas, lo único que falta son dos nombres para ponerse en el escenario de la sucesión, aunque los dos proyectos que se disputaran la Presidencia de la República, se han delineado ya con toda claridad. Dos nombres, que sin duda acaparan cualquier cantidad de teorías conspirativas, y que llenan el imaginario popular, y claro, el humor negro en la política mexicana. 

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