Lunes 23 Octubre 2017

Margarito Escudero Luis

México vive un momento histórico tan importante como delicado, los terremotos y los huracanes han generado varias desgracias, la más grave, por supuesto, es la causada a cientos de mexicanos que perdieron parientes y patrimonio.

La otra tragedia es que los temblores cimbraron toda la estructura política del país, exhibiendo el divorcio real entre el pueblo y el gobierno.

Y no sólo porque el pueblo haya puesto los muertos y no haya un solo político encumbrado que se haya declarado como damnificado, sino porque las vibraciones telúricas sacaron a flote la podredumbre que existe en las élites de poder.

La mezquindad de los adinerados está de manifiesto, por eso tienen, porque nunca dan.

En cambio los pobres nunca tienen, porque son desprendidos, sobre todo en estos casos de tragedia, cuando los mexicanos de abajo, son capaces de arriesgar todo para ayudar a los afectados.

TELEVISA EN RIDÍCULO

Televisa enfrenta ahora el más grande ridículo de su historia, sale a flote su vocación de manipular la información, la verdad, pasando por encima de las dignidad de sus propios reporteros.

La autoridad en evidencia ante su falta de respeto a la vida de los ciudadanos y al dolor de la gente, pues en el caso Televisa, fue un importante mando de la Marina quien estuvo surtiendo de información a la reportera de la empresa televisora.

Así que, 32 años después del gran terremoto que devastó el entonces Distrito Federal, se cuestiona la veracidad con que Televisa informó al pueblo sobre aquel desastre.

El pasado 15 de septiembre, en un alarde de hipocresía, las tres cadenas televisoras unieron su señal, para dar un mensaje de unidad entre los mexicanos; pero la naturaleza se encargó de restregarles en la cara la mentira que lanzaban a la ciudadanía.

Tal vez eso no sea lo peor. La manipulación que Televisa ha hecho durante décadas, ocultando información, informando a medias, mintiendo descaradamente o produciendo programas basura que en lugar de elevar el nivel educativo del pueblo mexicano, tiene sus resultados a favor de la empresa.

Sobre todo en los sectores de amas de casa y fanáticos del fut bol, hay una devoción extraña para la televisora y niegan que sea capaz de lo que arriba se menciona, quien más crítica le hace, le ofrece el beneficio de la duda.

También es necesario mencionar que las otras empresas de televisión, no se quedan atrás en eso de la manipulación de la información, tienen lo suyo, el afán por ganar audiencia los lleva a cometer este tipo de fraudes.

Es lamentable pues de paso, como daño colateral, le causa un terrible daño al periodismo, a la credibilidad de los reporteros que se dedican con pasión a buscar la nota y mostrar su profesionalismo.

La alienación al pueblo mexicano provocada por Televisa, aliviará su propio ridículo, por lo menos entre la gran masa futbolera y telenovelera y luego, este episodio quedará  sepultado entre los escombros que dejaron los terremotos.

Todavía es una quimera el despertar real de la gente. Nadie sabe cuántas sacudidas más necesita la gente para cambiar su forma de pensar y de ver a los gobernantes y a toda la parafernalia que utilizan para conservar el poder.

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