Lunes 23 Octubre 2017

Margarito Escudero Luis

En 1972 Nicaragua sufrió el terrible embate de la naturaleza, un terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter devastó la capital Managua, dejando más de diez mil muertos y marcando la caída de la dinastía Somoza.

En ese año, el Ejército Sandinista de Liberación Nacional (ESLN) luchaba por ver a Nicaragua libre de la invasión extranjera, que los Somoza propiciaron entregando la riqueza nacional a empresas trasnacionales.

Según datos de Wikipedia, Anastasio Somoza DeBayle fue un militar, político y empresario nicaragüense. Fue presidente de Nicaragua entre 1967 a 1972, y de 1974 a 1979, manteniendo su poder autoritario y absolutista en el período intermedio bajo el cargo de Jefe Director de la Guardia Nacional.

Fue el último miembro de la dinastía Somocista, luego de su padre y hermano, que ejerció el poder dictatorial en Nicaragua desde 1934. Luego de renunciar a su cargo y partir al exilio, fue asesinado en Asunción (Paraguay).

Durante su Gobierno, se permitió la llegada de entidades estadounidenses en Nicaragua como: Citigroup, Bank of America, Chase Manhattan Bank, Morgan Guaranty Trust, Wells Fargo Bank, Banco de Londres Y Montreal Limitado, Sears, Westinghouse y Coca Cola. Además de grandes centros comerciales y discotecas de moda estilo estadounidense, algunas de ellas fueron: La Tortuga Morada, Scorpio, El Sapo Triste, Discoteque a Go-Go, The Happening, 113 Club, Grand Central, Adlon Club, las de mayor tamaño en la región.

El 23 de diciembre del mismo año un terremoto devastó la capital de la nación, Managua, dejando más de diez mil muertos y prácticamente destruyó el centro de la ciudad. Se declaró la ley marcial, convirtiendo a Somoza, entonces jefe de la Guardia Nacional, en el dirigente de facto del país.

Posteriormente se descubrió que la familia Somoza se había apropiado de la mayor parte de la ayuda internacional ofrecida tras el terremoto.​ Su amigo, el archimillonario estadounidense Howard Hughes, que estaba hospedado en el Hotel Intercontinental Managua (actual Hotel Crowne Plaza), huyó del país en forma misteriosa, pues se había ido de Estados Unidos huyendo del fisco.

¿Suena conocido?

Quise reescribir los datos anteriores como una referencia histórica ante el momento que se vive en nuestro país, parece una repetición, una versión idéntica lo que le da mucho valor a aquella expresión atribuida a Confucio que dice: “Un pueblo que no conoce su Historia, está condenado a repetirla”.

En México se destruyó la empresa que era considerada “la columna  vertebral de la economía nacional” Petróleos Mexicanos (Pemex), para entregarla a empresas extranjeras, lo mismo sucedió con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como otras empresas del estado, todo durante el periodo neoliberal iniciado por Miguel de la Madrid y reforzado por Carlos Salinas.

Así como en Nicaragua de 1972, la dictadura priista se encuentra muy debilitada, a pesar de que aún conserva la presidencia de la República, con un presidente cuya llegada al poder está muy cuestionada.

La Historia se repite

En las postrimerías del gobierno de Miguel de la Madrid, México sufrió un terremoto de más de 8 grados Richter, que devasto la capital del país; 32 años después, la Historia se repite, justo cuando las empresas extranjeras se aprestan a invadir nuevamente a la Nación, justo en las postrimerías del gobierno de Enrique Peña Nieto.

La diferencia ahora es que, gracias a la internet y los avances tecnológicos, podemos enterarnos, casi al momento, de lo que sucede, entonces podemos ver con horror, como, además de las víctimas físicas del terremoto, a las víctimas de la voracidad de gobernantes, del saqueo y la corrupción del gobierno que permitió construcción de edificios mal hechos.

Víctimas todos los mexicanos del engaño, del robo de los víveres que el pueblo solidario entrega a la gente en desgracia.

Y si la Historia se repite, es porque no hemos aprendido nada y, si no aprendemos ahora, sufriremos la vergüenza de repetirla nuevamente.

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