Domingo 17 Diciembre 2017

Por Plinio Soto Muerza

Los acontecimientos de esta semana que transcurre no avizoran buenos puertos para los veracruzanos. Los días transcurren sin que no haya ninguna noticia importante para concretar un programa, proyecto, o algo positivo que se le ocurra al gobierno encabezado por Miguel Ángel Yunes. En materia económica, la noticia de la creación de la Zona Económica Especial en el sur del estado, con Coatzacoalcos como municipio insignia, es un proyecto que viene de la federación, y no de Palacio de Gobierno de Xalapa. Todos los días, la nota roja en los diarios sigue en su narrativa de horror para Veracruz, y para colmo  un suceso hablan ya de una gobernador que tiene el síndrome foxista de gobernar, que se resume en la frase: “Y por qué yo”.

El suceso en cuestión se desarrolló en una comunidad de la sierra del Totonacapan, en Ojite de Matamoros, pertenecientes al municipio de Coxquihui, donde un brote infeccioso afecta principalmente a los niños, y tuvieron que ser hospitalizados una docena de ellos, lamentablemente dos infantes perdieron la vida. Los papás de los niños, junto a varios profesores y habitantes de la comunidad, se organizaron para exigirle al gobierno del estado, su intervención por medio de la Secretaria de Salud, y se investigue para saber a ciencia cierta, cuáles son las causas y los alcances de la infección detectada, que algunos identifican como leptopirosis.  A la falta de claridad en los diagnósticos, empiezan a circular muchas versiones, y por ello los padres, algunos profesores y lugareños, piden que sea atendida de inmediato el problema de salud del lugar. Lo que está claro ya en ese momento, es que la pobreza y la falta de atención médica básica para prevenir, es un factor que ha detonado el brote.

El día lunes 9 de octubre, un nutrido grupo de lugareños, que lo mismo incluyen a profesores de las escuelas de la zona, que son afectadas por el brote, y padres de familia de niños enfermos, deciden bloquear la carretera Coxquihui-El Espinal-Coyutla, para presionar al gobierno estatal a que resuelva la problemática. En respuesta al bloqueo el gobierno de Yunes Linares determina que la solución es desalojar a los manifestantes, y para ello, envía al lugar a un centenar de efectivos de la policía estatal, que con sus “finas prácticas disuasivas” rompen el bloqueo, arremeten contra los inconformes y detienen a varios de ellos. El uso de la fuerza para solucionar un problema social, vuelve  a estar en la agenda del que diera la orden para desalojar en 1994 a los habitantes de San Andrés Tuxtla que protestaban contra el fraude electoral.

El mismo lunes por la tarde, Yunes Linares deja ver su argumento central: el bloqueo lo provocó morena, y más aún, con el apoyo del presidente municipal, conocido en la región por sus historias delictivas y que está a punto de ser desaforado por el Congreso local. Un verdadero galimatías  se desprende de la explicación del gobernador, ya que envuelve en la misma tela, a dos actores ajenos, de diferente origen y con muchísimas diferencias. Pero la razón es la misma, para Yunes lo importante es construir discursivamente a sus enemigos.

La acusación contra morena no es nueva en el discurso del gobernador, apenas la semana pasada acusó a este partido de estar más preocupados por los caballos de Karime Macías, que por los problemas de Veracruz, y todavía está muy fresca su desmemoria cuando señalo a morena como la causante de la toma de la presa de Yuribia, en Tatahuicapan. Pero la ofensiva contra morena incluye también el golpe legislativo del PAN en el congreso del estado, al construir una mayoría artificial y negarle a morena asumir la presidencia de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) en vísperas de la presentación del presupuesto 2018. Para Miguel Ángel Yunes, el objetivo está trazado ya con mucha nitidez: tiene que vencer a morena para poder sentar a su hijo en la gubernatura. Por ello, en el discurso político del gobernador, morena es sin duda, su mal sueño; su enemigo principal.

Y justo en lo anterior se instala el síndrome foxista del yunismo autoritario. Para el gobernador lo cómodo es no gobernar, sino andar en campaña. Lo que le viene bien a Yunes no es resolver los problemas, que sea Duarte el eterno culpable, sino mantenerse en campaña abierta y permanente. La estrategia final de Yunes, como lo fue para Duarte, es construir enemigos para sus discursos y ocultar la ineficacia de su gobierno, el fracaso absoluto de su gobierno.

El desalojo en Ojite de Matamoros no auguran una etapa de dialogo en Veracruz por la acción del gobernador de preferir ser el vocero de la campaña de su hijo, que el mandatario dedicado a resolver los problemas de inseguridad, desempleo, educativo, salud y demás de los veracruzanos.

A Yunes Linares sólo le falta decir ante los cuestionamientos por su año de ineficaz administración el “Y yo por qué”, mientras lanza otro de sus videos con la camisa desabotonada blandiendo su verborrea acusando a morena de todos los males y problemas de Veracruz. Para Yunes lo suyo es andar en campaña permanente construyendo enemigos, y no gobernar ni solucionar los problemas del estado. 

.

 

GACHO_SEPT11.jpg