Viernes 24 Noviembre 2017

Por Plinio Soto Muerza

Lo volvió a decir, lo volvió a hacer. El lunes 16 de octubre durante el foro, “Impulsando a México: la fortaleza de sus instituciones”, organizado por el grupo Financiero Interacciones , propiedad de Carlos Hank, hijo del fundador del grupo Atlacomulco y creador de la famosa frase de “un político pobre es un pobre político”, el mexiquense Carlos Hank González, Enrique Peña Nieto soltó una frase que pasa al registro como una provocación por su nivel de frivolidad en un tema tan sensible para la población mexicana, pero que analizándola bien, se inscribe en el contexto de la ofensiva gubernamental para nulificar el mensaje contra corrupción que enarbola el principal opositor en  México, Andrés Manuel López Obrador.

En una de sus respuestas, Peña Nieto deslizó: “cualquier cosa que ocurre hoy, es por la corrupción…si hay un choque aquí en la esquina, fue la corrupción”. La frase no pasaría de ser otro desliz en su ya larga lista de desatinos del presidente, pero lo cierto es que en vísperas del destape del candidato del PRI a la Presidencia de la República, la frase deja ver el sentido de la campaña que buscarán montar en los próximos meses. Peña Nieto y su grupo más compacto. Saben bien que el tema de la corrupción es el gran tema de campaña de AMLO, y que le rinde buenos dividendos en cuanto a simpatías se refiere. Lo saben, que no les importe, ese es otro tema.

La ofensiva contra el discurso de AMLO en cuanto a la corrupción, tendría dos ejes bien articulados. Por un lado, buscarán disminuir el impacto de la corrupción en el debate público, minimizando la importancia del mismo, reproduciendo el asunto en términos culturales, y hasta compatibles con los intereses de los ciudadanos. Por eso la frase frívola de “si hay un choque la culpa es la corrupción”.

Por otro lado, la administración de Peña Nieto buscará presentarse como un aguerrido combatiente contra la corrupción. En ese sentido, presentará como un logró la captura de algunos ex gobernadores priistas, que han sido acusados de desvíos millonarios de recursos públicos, además de haber sido el creador del Sistema Nacional de Transparencia y Anticorrupción en México, que pese a estar descafeinados en atribuciones y facultades, existe por lo menos en el papel.

A la lucha electoral que inicio hace ya algunos semanas, todavía le faltan camino por recorrer, pero las posiciones discursivas de los contendientes ya se perfilan con nitidez. Por eso la declaración insensible y frívola de Peña Nieto en el Foro organizado por el grupo Financiero Interacciones. Para Peña Nieto hay que reducir los efectos del discurso anticorrupción que favorece a AMLO, y presentar al gobierno federal como un decidido gobierno que combate los actos corruptores de los gobernadores.

Para Peña Nieto es fundamental tapar y minimizar los efectos de las noticias de  los actos de corrupción de su administración. En su lógica, hay que olvidar por completo la Casa Blanca, la casa de Malinalco de Luis Videgarray, los sobornos de Odebrecht a Emilio Lozoya, las complicidades de Gerardo Ruiz Esparza y la empresa española OHL. Para Peña Nieto, lo importante será que la amnesia ciudadana se configure el primer domingo de julio del 2018.

También dentro de la estrategia del gobierno federal peñista, es vital que se oculte de la memoria colectiva, que 16 exgobernadores estén hoy señalados e investigados por la justicia, tanto nacional como internacional, por delitos que van desde el enriquecimiento ilícito y peculado, hasta delincuencia organizada, pasando por fraudes y pillajes al erario público, y de estos, 6 estén detenidos ya, 5 en territorio nacional: Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo), Andrés Granier (Tabasco), Guillermo Padrés (Sonora, del PAN), Jesús Reyna (Michoacán), Eugenio Hernandez Flores (Tamaulipas); y uno en Italia, en espera de extradición, Tomas Yarrington (Tamaulipas).

Completan el cuadro de ex gobernadores con carpetas de investigación: Cesar Duarte (Chihuahua, y prófugo de la justicia), Rodrigo Medina (Nuevo León), Roberto Sandoval (Nayarit), Miguel Alonso Reyes (Zacatecas), Rolando Zapata (Yucatán), Fausto Vallejo( Michoacán), Mario Anguiano (Colima), Jorge Herrera (Durango), y Humberto Moreira (Coahuila, y quien fuera detenido en España aunque liberado días después).

Para Peña Nieto la estrategia es reducir al máximo posible los efectos de las noticias sobre la corrupción en su gobierno, el cual ya superó al mismísimo gobierno de López Portillo en cuanto a percepción ciudadana en el tema, y presentarse a la vez como un gobierno que promueve el combate a la corrupción, por lo que le da cobertura al seguimiento de los casos de los ex gobernadores, principalmente de Javier Duarte.

Así las cosas, las declaraciones de Peña Nieto el lunes 16 en el Foro organizado por el hijo del fundador del grupo Atlacomulco, no son casuales, ni mucho menos inocentes o una simple bufonada. Por el contrario, son parte de una estrategia diseñada como control de daños, y ofensiva contra el propio AMLO, a quien sin decir su nombre, lo presentó en el evento como el instigador que busca en la corrupción la explicación de todos los errores y limitaciones del gobierno.

La gran interrogante será saber si la apuesta por la desmemoria de los ciudadanos en el tema de la corrupción tendrá éxito, o por el contrario, será el catalizador para la eventual derrota de Peña Nieto y el grupo económico que lo sostiene. Ya veremos.

.

 

GACHO_SEPT11.jpg