Viernes 24 Noviembre 2017

Por Plinio Soto Muerza

A poco menos de 8 meses del día domingo 1 de julio del 2018, muchos analistas dan por hecho que AMLO ha llegado a un punto máximo en las preferencias electorales, y más aún, algunos consideran que las encuestadoras ya no le pondrán otro punto arriba al virtual candidato de morena. Un factor explicaría lo anterior: las encuestas no son de candidatos, y algunos de ellos no lo serán. En las actuales preguntas cara a cara de posibles nombres, se mencionan a algunos que sin duda verán las campañas como observadores pero no como protagonistas. En la lista seguramente ya están, Graco Ramírez, Silvano Aureoles, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Mancera, entre otros. En ese sentido, cuando estén listos los candidatos, ¿las encuestas tendrán un nuevo giro?

En lo que coinciden muchas voces, es que las elecciones serán muy competitivas, y que el escenario pinta para una elección de dos, con un tercer lugar  lejano. Los polos que se han perfilado son en bloques partidarios. En primer lugar va morena y su aliado el PT, en un segundo lugar el PRI y el PVEM, y en un tercer lugar el PAN, y el PRD como su nuevo cómplice, además de MC quien se subió al tren del pretendido Frente Ciudadano, antes de que la ex primera dama, Margarita Zavala le hiciera un boquete que dejo en línea de flotación al propio PAN. Atrás de ellos estarán un par de independientes, y posiblemente el PES y el PANAL  con un guión de competencia ya que en los escenarios del régimen, preferible que pierdan sus registros mientras dividan y le apuesten a la atomización del voto.

De tal manera, la elección federal se pudiera convertir en una verdadera “fiesta de carnaval”, donde muchos vayan al escenario para servir al propio régimen que le apuesta por un escenario dividido y poco atractivo al ciudadano. El marco que tienen como referencia, es la elección del Estado de México. Abanico amplio de opciones, incluido en el menú un de “independientes”, recursos del gobierno federal fluyendo sin ataduras, y acuerdos con los grupos de poder económico para favorecer al candidato del régimen.  

En ese sentido el PRI pueso en práctica con relativo éxito, una ofensiva contra el Frente del PAN-PRD-MC, y ha causado daño en la proyección de quien se perfilaba como candidato, el joven ambicioso Ricardo Anaya, a quien acaban de decirle que la información sobre sus propiedades es inexacta pero no es falsa. Torpedeando desde el inicio al Frente con la información de las finanzas del presidente del PAN, vino después el rompimiento de Margarita Zavala, que ha causado fuertes dolores a Anaya, alejando a un amplio sector de sus votantes tradicionales.  

La candidatura del Frente está dañada antes de que salga a la luz su candidato, que a estas alturas lo mismo será que sea Anaya o que sea Moreno Valle. Lo que prefigura un tercer lugar en los resultados finales.

Mientras la ofensiva contra el PAN y sus aliados daba resultados, a la propia dirigente del PRD Alejandra Barrales también le tocaron golpeteos mediáticos con las revelaciones de sus propiedades, el PRI se dedicó a cuidar el proceso de selección de su candidato, y todo parece indicar que el ejercicio histórico del dedazo no tendrá oposición, y las voces pareciera que dan por hecho que será el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien sea ungido como el candidato del PRI y de los grupos empresariales más conservadores que han decidido jugarla curiosamente, con un no priista.

El PRI con la candidatura de Meade, buscará acercar a todos los grupos conservadores e incluso liberales que no estén de acuerdo con la propuesta de AMLO, para que cierren filas en torno a una candidatura aparentemente abierta y ciudadana. Sería la primera vez que el PRI presentara a un candidato presidencial no formado en su militancia, ni en la burocracia estatal priista, ya que Meade tiene a su vez, un pasado en el gabinete de Felipe Calderón. La candidatura del hoy todavía secretario de Hacienda, y que sin duda conoce palmo a palmo los secretos del propio Peña Nieto y de su amigo el poderoso Videgarray, es lo más presentable que podría tener el actual régimen, y al cual no dudaran en hacerlo crecer en las próximas encuestas de los próximos meses.

De tal manera, el espacio público de las encuestas que ha venido encabezando AMLO durante un periodo muy largo, a medida que se acercan los tiempos electorales, pudieran tener giros muy extraños. Lo cierto es que desde morena tendrán que estar muy pendientes en cómo se desprenden los factores locales e incluso regionales que pudieran ayudar o perjudicar el tercer intento por alcanzar la presidencia por parte de AMLO, y cuidar toda acción desde la propia campaña presidencial. Un “cállate chachalaca” no debiera de presentarse en el horizonte morenista.

Co el anterior marco de referencia, un factor que sin duda deberá de cuidar AMLO y morena, es la relación que deberá tener con las fuerzas sociales que se mueven y han resistido a lo largo del sexenio peñista, las consecuencias de las llamadas reformas estructurales. Si AMLO y morena le cierran las puertas al movimiento social, si abandonan la presencia en las calles y dejan a su suerte las resistencias populares por privilegiar el camino electoral, entonces se meterán en un callejón sin salida. Las encuestas aún no dicen nada claro, salvo que AMLO encabeza las preferencias, pero no dictan que ganaran la elección. Para ello faltan 8 largos meses, donde faltan por verse muchas cosas. 

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