Domingo 22 Abril 2018
Margarito Escudero Luis
Que un comando armado llegue hasta las puertas de una escuela, justo en el momento en que los niños están entrando a clases, y se lleven violentamente a una madre de familia, sin duda es un hecho que provoca terror entre los presentes, entre los niños como ocurrió la mañana del miércoles 17 de enero en un exclusivo colegio de Coatzacoalcos.
Igual hicieron en otra escuela de la misma ciudad, hasta donde llegaron los terroristas y se metieron al patio de la escuela cuando apenas iniciaban las actividades escolares, y secuestraron a una profesora.
La diferencia es que, en el primer caso, la señora secuestrada fue liberada horas después, luego de lo que parece fue una negociación de alto nivel con los delincuentes, pues la víctima es cercana al gobernador de Veracruz.
La profesora del segundo caso, fue liberada días después, luego de haber sufrido el terror a manos de sus atacantes, luego que su familia vivió el terror de saberse vulnerables ante los terroristas.
A esto hechos deben sumarse las ejecuciones realizadas con suma crueldad, con la finalidad de sembrar pánico, pues resulta muy impactante saber que hay cuerpos desmembrados, decapitados de quienes se exhiben las cabezas como una muestra de lo que le puede pasar a cualquiera.
Uno dice ¿por qué tanta saña? Un balazo bastaba para eliminar al enemigo. Evidentemente el mensaje no es para el muerto, los cuerpos mutilados quedan ahí, en la vía pública, a la vista de todos, para horrorizar a quien los vea, para que sienta miedo.
O sea que aquellos interesados en mantener a la población en el terror, no han quitado el dedo del renglón, el plan sigue su marcha y, es probable, que mientras más cerca esté la elección, más riguroso será el proyecto terrorista.
Y esa gente que se dedica a matar humanos con tanta saña, por supuesto que no es gente de bien, pero anda suelta, libre para cometer la parte del plan que les corresponde, y nadie puede identificarlos so pena de morir o desaparecer en alguna fosa clandestina.
Pero como no pueden matar a todos los ciudadanos, para poder quedarse con todo, entonces lo procedente es asustar a la gente, aterrorizar al pueblo y mantenerlo en el miedo, usando la crueldad, el asesinato público, llenado de miedo a los niños delante de sus padres, utilizando la amenaza, el secuestro, la violación.
Y la autoridad sorda, ciega y muda ante el clamor dela gente, se limita a mandar más patrullas, más soldados, más marinos, más policías, pero sin la intención de solucionar un problema que está dejando cierto beneficios a las propias autoridades.
Las élites de poder, las cúpulas y los cercanos a esas cúpulas no serán molestados, y cuando eso suceda, se ordenará la libertad inmediata de la víctima, como ya se vio.

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