Viernes 25 Mayo 2018
Margarito Escudero Luis
El proceso electoral en marcha, pretende legalizar la participación ciudadana para elegir una nueva cámara de funcionarios que, teóricamente  se encargarán de gobernarnos y de administrar el tesoro nacional.
Se trata de un pacto social, un acuerdo entre todos para mantener  la paz y un ambiente tranquilo, para que los políticos  se dediquen a lo suyo y el pueblo a trabajar para mantenerlos.
Pero no todo está dentro de lo normal. Hay algo que no cuadra bien para está elección a celebrarse el uno de julio.
Como nunca antes, en la historia reciente de  México,  hay muchos intereses en juego, por un lado, los intereses de la gente que tiene que trabajar para poder subsistir y por otra para,  están  los intereses de la clase empoderada, los que se sienten dueños de todo y que utilizan a los políticos  para mantener las cosas como están.
Pero en este juego de ambiciones en las grandes alturas, se han salido de control.
No se cuidó  el equilibrio que le permitía a todos vivir en una paz fingida, ficticia.
Y la desmedida ambición de unos cuantos, está a punto de hacer que se pierdan todos sus privilegios y esa paz de mentiritas.
Toda una gran maquinaria puesta al servicio del sistema para impedir que los ciudadanos voten por un candidato.
En un noticiero de televisión, los conductores  invitaron a su auditorio a participar en un sondeo, pero el resultado no les gustó  o a sus patrones.
La pregunta era: ¿El debate de está noche puede hacer que cambie la intención  de su voto? Y como posibles respuestas, Sí, No, No sabe y No me interesa.
La sorpresa para los autores del sondeo fue que, hasta el momento en que quien esto escribe observó, el 64 por ciento de los participantes respondió: No me interesa.
Los conductores del noticiario de inmediato conminaron a esos rebeldes participantes a que repensaran su respuesta. Parece que quieren que respondan lo que ellos quieren; o el que les paga.
El hecho queda de manifiesto y demuestra que los ciudadanos ya no están  dispuestos a dejarse manipular.
Pero la guerra sigue, la campaña  contra el puntero en las preferencias ciudadanas arreciaron ya, tal como se había  previsto, preparando el terreno para el intento de linchamiento de siete contra uno en el supuesto debate de este domingo.
Hoy la mercadotecnia  presenta un examen muy difícil de aprobar.

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