Martes 19 Septiembre 2017

Eclipses, huracanes, terremotos… ¿se acerca el fin del mundo?

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Un hotel en Matías Romero, Oaxaca, que quedó parcialmente colapsado por el terremoto del jueves 7 de septiembre.CreditFelix Marquez/Associated Press

 

CLEWISTON, Florida – Destructivos huracanes, uno tras otro. Incendios que se propagan por todo el oeste de Estados Unidos y partes de Europa tras una temporada de abrasadoras temperaturas y años de sequía.

 

Y el jueves en la noche, en la costa de México, hubo un fuertísimo sismo.

 

Se te puede perdonar por tener pensamientos apocalípticos, como los del escritor de ciencia ficción John Scalzi que, revisando el chamuscado, inundado y sacudido panorama, declaró que esto “la verdad parece como si el Final de los Tiempos estuviera haciendo sus ensayos finales con vestuario en este momento”:

Algo similar sugirió un predicador callejero en Harlem, quien despotricó a a principios de septiembre sobre Harvey, Irma y el líder norcoreano Kim Jong-un, todos revueltos.

También se puede citar a las decenas de miles que retuitearon esta imagen de golfistas jugando a pesar del infierno iracundo de un incendio en Oregon:

Además de que en agosto descendieron las tinieblas sobre la tierra durante un eclipse total de Sol. Todos pensamos que había sido maravilloso, pero ahora se siente como si los fenómenos posteriores no fueran coincidencia y todo fuera algo profético o bíblico.

103 razones para admirar al antipoeta Nicanor Parra

“La antipoesía es una manera de pasarla bien”, dijo recientemente Nicanor Parra, quien acaba de cumplir 103 años.CreditPatricio Fernández

 

Nicanor Parra, antipoeta chileno, hermano mayor de Violeta Parra y candidato permanente al Premio Nobel de Literatura, cumplió 103 años el martes 5 de septiembre.

 

SANTIAGO DE CHILE — Nicanor Parra acompañó a su papá mientras bebía y cantaba junto a un barril de vino en San Fabián de Alico y en San Carlos, cerca de Chillán. Por esos días Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial. Viajó junto a su mamá caminando por la línea del tren con una pequeña maleta en la mano. Llegó a Santiago y siguió de largo hasta Oxford, donde hace poco lo nombraron Honorary Fellow. Mapuche, chileno e inglés. Pascual Coña, Gabriela Mistral y William Shakespeare.

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MARIGOT, San Martín – La gente comenzó a reunirse al amanecer para planear su supervivencia después del huracán Irma.

Empezaron en las tiendas de abarrotes, buscando lo que necesitaban para su sustento: agua, galletas, fruta.

Pero al caer la noche del jueves, lo que había sido una búsqueda de comida tomó un giro más amenazante, conforme grupos de saqueadores, algunos de ellos armados, se abalanzaron a tomar cualquier cosa de valor que quedara, ya fueran electrónicos, aparatos o vehículos.

“Ahora ya no hay comida”, dijo en una entrevista el domingo Jacques Charbonnier, residente de San Martín de 63 años. “La gente se pelea en las calles por lo que queda”.

En los pocos y largos días desde que Irma golpeó el noreste del Caribe, lo que provocó la muerte, hasta el momento, de 27 personas y derribó el 90 por ciento de las construcciones en algunas islas, el tejido social ha comenzado a desintegrarse en las comunidades más golpeadas.

Los habitantes de San Martín y otras partes de la región hablaron sobre una desaparición generalizada de la ley y el orden conforme los sobrevivientes batallaban ante la grave escasez de agua y comida, así como la ausencia de electricidad y servicios telefónicos.

Conforme crecían los reportes de la desesperación a lo largo del fin de semana, los gobiernos del Reino Unido, Francia y los Países Bajos, que tienen el dominio de algunos territorios ahí, redoblaron su respuesta. Se defendieron de las críticas acerca de que su reacción había sido muy lenta e insuficiente. Los gobiernos tanto francés como neerlandés señalaron que estaban enviando a más elementos del ejército para restaurar el orden, junto con la ayuda transportada en avión a la zona.

¿Qué es el Acuerdo de París?

01PARISQandA-master1050             En noviembre de 2016, el Arco del Triunfo fue iluminado con la leyenda "El Acuerdo de París es un hecho" para celebrar la ratificación del pacto.CreditPatrick Kovarik/Agence France-Presse — Getty Images 

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En diciembre de 2015, prácticamente todos los países del mundo —195 en total; Siria y Nicaragua son los únicos que no son parte— se sumaron al primer pacto global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen a aumentar la temperatura global. Fue un logro diplomático histórico.

Los estudios científicos indican que si las emisiones de los gases de efecto invernadero continúan al paso actual, las temperaturas atmosféricas seguirán aumentando y podrían pasar el umbral de dos grados Celsius más respecto a la temperatura preindustrial. Eso significa que el mundo será más caliente, que los niveles del mar incrementarán, las tormentas e inundaciones serán más fuertes, al igual que las sequías, y que habrá escasez alimentaria y más condiciones extremas.

No hay que olvidar que las temperaturas globales ya rompieron récords en 2016, el año más caluroso desde que hay registro. Antes también lo hicieron 2015 y 2014.

La represión ya no encierra a los venezolanos en sus casas

venezuela

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CARACAS — En la víspera de la megamarcha convocada para el 19 de abril por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) —coalición de los partidos de oposición en Venezuela— el presidente Nicolás Maduro amenazó a los opositores con detenciones y enjuiciamientos en tribunales militares. Maduro ordenó que las fuerzas armadas estuvieran en la calle, no solo la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional, una medida propia de un estado de conmoción generalizada. También prohibió la entrada de la marcha opositora en el municipio Libertador de Caracas, sede de los poderes públicos. Para ilustrar esta arbitrariedad imaginemos que los estadounidenses no pudieran protestar en el National Mall de Washington o los mexicanos en el Zócalo en Ciudad de México.

Los Juegos Olímpicos de Río que no vemos en televisión

 
RÍO DE JANEIRO — Durante la final de clavados sincronizados de tres metros de altura celebrada el domingo, parecía que sucedían dos cosas al mismo tiempo: lo que se mostraba en una gran pantalla de video en un recinto al aire libre y lo que sucedía ante nuestros ojos. En la pantalla, el sol parecía brillar pero en la realidad, no lo hacía.