Sábado 26 Mayo 2018

Margarito Escudero Luis

En 1997, finales del siglo pasado, Veracruz vivía una efervescencia política intensa. Se preparaba la sociedad para una jornada electoral donde se renovarían los 210 ayuntamientos de ese entonces.

Eran los tiempos de Patricio Chirinos, cuando gobernaba el estado Miguel Ángel Yunes Linares desde la Secretaría de Gobierno.

Desde entonces, Yunes Linares aspiraba a la gubernatura, su sueño dorado, así que necesitaba un golpe, una demostración de fuerza para llamar la atención de quien designa a los candidatos en el PRI.

Fiel a su impetuosa forma de ser, tomó por asalto la dirección estatal del Partido Revolucionario Institucional y llevó el proceso de selección y de campañas a su antojo. De ahí, el brinco sería a la candidatura priista a la gubernatura del estado.

Margarito Escudero Luis

Desde hace 30 años la sociedad mexicana comenzó a mostrar su hartazgo hacia la clase política. Puede decirse que ese hartazgo estaba ahí, latente, adormecido, sin un liderazgo que llevara a la escena nacional el fastidio social hacia la clase en el poder que cada vez se alejaba más de los intereses nacionales y del bienestar de la sociedad.

Pero hace 30 años, cuando los intereses del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se dividieron, la inconformidad salió a flote depositando la confianza de la gente en aquellos personajes que abandonaban las filas del tricolor.

Pero eran personas que se habían formado en el seno de un partido que había caído ya en una espiral de corrupción de la cual nadie podía escapar, inmersos en su soberbia, confiados en su impunidad, nuca imaginaron que el germen de la división estaba dentro, y la fisura provocada dejó ver la podredumbre en su interior y sacó a flote la aversión de la gente hacía el PRI.

Margarito Escudero Luis
“Piensa mal y acertarás”, reza la conseja popular. 
Un periodista, reconocido por su afinidad con el poder y los políticos que hoy lo ostentan, tuvo la ocurrencia de publicar en su cuenta de Twitter un meme donde se lee: “a John Lennon lo mató un fan, a Versace lo mató un fan, a Selena la mató una fan. A ver a qué hora, chairos”.
El mensaje provocó una oleada de protestas, a la que el recalcitrante antipeje tuvo que salir al paso, en una especie de justificación, ya que además del mensaje, aparece el texto: “Les hablan”.
Pero, nadie o pocos creen la disculpa del vocero oficialista, y pensando mal, podemos suponer que el periodista echó a perder la estrategia para inducir a la gente al asesinato.
Dicen que en política no existen las casualidades y, estando el ambiente tan caliente, en medio de una guerra sucia contra el puntero en las encuestas y que cualquiera de las artimañas lanzadas no han dado resultados, pues pareciera que la última opción de quienes quieren bajar de su pedestal a López Obrador, es que se muera.
 Margarito Escudero Luis*
  Cuando Miguel Ángel  Yunes Linares era secretario de gobierno y co gobernador de Veracruz, en los tiempos de Patricio Chirinos, el Ingeniero  Cuauhtémoc Cárdenas hacia campaña como candidato a la presidencia de la República. 
 
Por esos menesteres tuvo que llegar al puerto de Veracruz. Ahí,  realizó un evento en un salón de hotel. Hasta ese lugar llegó un grupo  de homosexuales a dizque apoyar a Cárdenas, gritando porras como: “¡Siquiti bum a la bum bom hay, todas estamos con Cuau!”
 
La idea era ridiculizar al candidato de oposición de ese tiempo y que aglutina a las preferencias electorales.
Margarito Escudero Luis
Sin duda, millones de mexicanos estuvimos pendientes del mal llamado debate presidencial, anunciado profusamente y, cuyos resultados dejan mucho que desear.
Fue un evento mediático, una oportunidad para los aspirantes a ser presidente de la República Mexicana para mostrarse ante el pueblo y demostrar sus capacidades como individuos.
Pero, desde este particular punto de vista, no pudimos distinguir un verdadero debate de ideas, de propuestas cuestionadas en serio, de contrapropuestas viables, de posturas inteligentes que despertaran de verdad la esperanza de los mexicanos.
Es lamentable decir que fuimos testigos de una especie de linchamiento, de destacar más que nada las debilidades del contrario, pero sin que nadie pudiera o intentara demostrar que es mejor candidato que los demás.

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