Revelaciones
Margarito Escudero Luis
Hemos apoyado de manera decisiva al movimiento político que se enfrenta a la explotación y saqueo de los recursos naturales de México y al abandono del pueblo trabajador.
A pesar de que todos esos movimientos han terminado mal, unos por la desaparición física de sus líderes qué persiguieron un sueño imposible con los métodos utilizados en el momento histórico que les tocó vivir.
Otros fueron un desastre, producto de las ambiciones y avaricia de quienes encabezaron una ilusión para las mayorías.
Ahora estamos en un proceso cuyos resultados van más allá de lo electoral y que repercuten directamente en el bienestar de la población; lo que le da fuerza y legitimidad.
Sin embargo, ese movimiento ha provocado descontento en el sector económicamente poderoso, tanto nacional como extranjero y no han dudado en oponerse abiertamente, llamando a los beneficiarios del cambio a rebelarse, incluso con la violencia.
El pasmo de los aguerridos morenistas, que demostraron valor para atacar a los enemigos del obradorismo, de la Cuarta Transformación y de Morena, que arriesgaron el pellejo con valentía, hoy se ven apocados ante los personajes ya identificados qué van contra los objetivos del movimiento
Sin embargo, los dirigentes del movimiento transformador hacen llamados a la unidad, insistiendo qué se trata de un esfuerzo nacionalista donde todos caben y todos podemos ser beneficiados.
Esa contradicción causa problemas al interior de la organización, pues no todos están en la misma sintonía transformadora, algunos buscaron solo el poder político, otros se conformaban con hacer la cosas como se hacían en un pasado previo a la imposición del neoliberalismo, otros más no creen que deban hacerse cambios muy profundos en los que resulte beneficiada la clase obrera.
Y todos esos conceptos están en la cúpula del morenismo, en el lugar donde se toman las decisiones y tienen un gran poder.
En la otra esquina están los verdaderamente comprometidos con el pueblo, convencidos de poder lograr la transformación y ellos y ellas deben, prácticamente, nadar contra corriente, guardando silencio, soportando esa condición con tal de que el movimiento no se desvíe ni se quiebre.
Pero a la larga, el silencio hará más daño, pues aquellos personajes envueltos en su poder, ganarán más espacios si no se les detiene.
Algunos de ellos fueron enemigos declarados del movimiento transformador y de sus líderes, a quienes se dirigían con insultos y les crearon campañas de denostación e intentos de desprestigio, pero hoy son auto declarados seguidores de la presidenta.
El pasmo de los aguerridos morenistas, que demostraron valor para atacar a los enemigos del obradorismo, de la Cuarta Transformación y de Morena, que arriesgaron el pellejo con valentía, hoy se ven apocados ante los personajes ya identificados qué van contra los objetivos del movimiento y que, además, van sumando adeptos, trayéndolos de sus madrigueras al seno mismo de Morena.
La base misma del partido movimiento debe reorganizarse, replantear los principios que le dieron origen, re observar los objetivos y no permitir el regreso al pasado qué añoran los incrustados.
No se debe olvidar que solo el pueblo puede salvar al pueblo y que el objetivo de un pueblo organizado es salvar a la Nación.
