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Margarito Escudero Luis
A dos años de haber asumido el cargo como primera mujer presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo ha estado sometida a una serie de fuertes presiones tanto internacionales como en el ámbito nacional.
Ya está muy claro que existe una coordinada estrategia internacional para socavar y desestabilizar los gobiernos que no son afines a Washington, hay nombres de países que se han prestado a servir a los intereses del país del norte, como Argentina, Honduras e Israel, quienes ya mostraron sus intenciones en Bolivia, Cuba y ahora en Colombia. Ya ni siquiera disimulan.
La postura de la presidenta Sheinbaum ha sido enérgica en el tema de la defensa de la soberanía nacional, frenando, aunque sea de verbo, las intenciones injerencistas de los gringos en territorio mexicano; pero si bien se frenan, no paran. Y las amenazas de una invasión militar a México, con el pretexto de combatir a los cárteles del narcotráfico, siguen abiertas.
La estrategia gringa de desestabilizar los gobiernos no afines, es un peligro para México y para todos los países latinoamericanos no alineados y esa presión es la que ha tenido que capotear la presidenta, pero también debe enfrentar los problemas internos, normales en la conducción de un país, ver por el bienestar de todos los ciudadanos.
Lo malo es que hay mexicanos más identificados con los gringos que con su Patria y no han dudado en tomar partido en favor de los extranjeros, incluso llegando a pedir que invadan militarmente a nuestro país.
Son los apátridas que fueron desplazados de sus privilegios, aquellos que se enriquecieron brutalmente a costa de la pobreza de millones de compatriotas y que, están dispuestos a todo con tal de recuperar posiciones y privilegios que perdieron por voluntad popular.
Pero eso no es todo. Debemos hacer notar que la presidenta también está bajo fuego amigo, otros siniestros personajes incrustados en las filas del partido Morena, en cargos de gran relevancia, que se han encargado de llevar la contra al proyecto transformador con la esperanza de que vuelvan los tiempos donde ellos y solamente ellos eran felices. Y ahí están, obstaculizando la labor presidencial, llamándose amigos o aliados.
Lo malo es que hay mexicanos más identificados con los gringos que con su Patria y no han dudado en tomar partido en favor de los extranjeros
Sin embargo, no todo está fuera de la acción presidencial, también hay errores cometidos, decisiones fallidas a las que no se les ven intenciones de ser corregidas o no son considerados fallos, aunque a los ojos de la ciudadanía así se perciban.
Percepción es realidad. Y hay muchos avisos ciudadanos sobre el desacuerdo social por decisiones tomadas desde la cúpula, ya sea del gobierno, del partido o de algunos personajes que no escuchan el clamor popular ni son llamados a cuentas.
En este país todos tenemos derecho a opinar y a ser escuchados, y no solo los de hasta arriba pueden gozar el privilegio de ser tomados en cuenta.
Este domingo 30 de mayo, se refrendó el apoyo popular, multitudinario a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el pueblo bajo el sol avaló al gobierno de este segundo piso de la Cuarta Transformación, pero en los corrillos donde las personas festejaban, también se criticaba la presencia de indeseables cerca de la presidenta.
Ojalá haya sensibilidad para esa también manifestación ciudadana. Ojalá que no le oculten a la jefa de las instituciones mexicanas el sentir del pueblo, no solo el afecto hacia su persona, sino también la preocupación de la gente ante los cercanos que pueden traicionarla y traicionar todo el avance que ha logrado el proyecto transformador de México.