Revelaciones

Margarito Escudero Luis 

Hay sueños que pueden hacerse realidad cuando la Fé es inquebrantable y la confianza en uno mismo es tan poderosa que nada ni nadie puede tambalearla.

Son los dos ingredientes que mueven a Marisol Márquez Acopa en su empeño por lograr espacios dignos, saludables y amenos para que personas de la tercera edad puedan convivir y disfrutar de compañías mutuas.

Con su férrea personalidad, Marisol avanza en un camino lleno de ambiciones ajenas a su objetivo, bajo miradas escépticas y, por su condición de mujer, acoso que supone un ser necesitado de presencia masculina.
Nada de eso la ha desviado de su meta.

La Estancia para Cuidado del Adulto Mayor ya es una realidad, la bautizó como “Apapachos del Corazón” y se convirtió en un refugio donde adultos mayores, hombres y mujeres, pueden escapar de la soledad a que la sociedad los había condenado.

No se trata de personas abandonadas. No. Sino de seres humanos que concluyeron su vida productiva dando paso a la siguiente generación y, en la mayoría de los casos, la vorágine moderna absorbe totalmente a familiares que se ven en la necesidad de dejar solo al abuelo en casa.

Marisol Márquez Acopa es licenciada en Trabajo Social por la Universidad Veracruzana y lleva su profesión más allá de su misma vocación, entregándose a una labor que para muchos, incluyendo autoridades, asociaciones de beneficencia y ciudadanos en general, es imposible.

Pero la muestra ya está en marcha. Apapachos del Corazón es una realidad en Coatzacoalcos y Agua Dulce, donde los abuelos y abuelas (como cariñosamente les llaman), conviven en medio de sus recuerdos, alejándose del abandono involuntario.

Marisol se puso en marcha y espera que otras personas se sumen a un concepto novedoso para atender a personas mayores, una especie de guardería para adultos, donde llegan por la mañana y vuelven a su hogar por las tardes.

Cuando se planteó el proyecto a “los que saben”, Marisol recibió respuestas escandalosas; “¿estás loca?” fue lo menos que le dijeron.
Pero a palabras necias, oídos sordos, nada la detuvo y aun a costa de su propia estabilidad, sigue adelante, necesitando apoyo oficial y demostrando que es factible rescatar de la soledad a adultos mayores que nos precedieron en la construcción y fortalecimiento de nuestra sociedad.

Por STAFF

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