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Margarito Escudero Luis
Lo que impulsó la carrera política de la actual gobernadora de Veracruz, hoy se le vuelve en contra y la coloca en el centro del golpeteo mediático a favor de la oposición.
El temperamento de Rocío Nahle ya es muy conocido y se convirtió en un punto flaco que los reporteros opositores pueden explotar cuando quieran.
Al parecer, su equipo de comunicación no encuentra el camino para quitarle la presion a la mandataria y no hay un solo funcionario de su administración que salga a hacerle el paro.
Porque la narco derecha se ha dedicado a fabricar argumentos que los mismos periodistas no pueden demostrar como verdaderos y se basan en el rumor o en una mentira descarada para cuestionar y obtener una respuesta que puedan convertirla en escándalo.
Así crean la percepción de una gobernadora metida en asuntos delicados y muchas personas llegan a creerlo.
Algunos cercanos a la gobernadora no creen en la existencia de un compló contra Nahle en particular y contra la 4T en lo general y dejan que las cosas pasen sin mostrar lealtad o simple apoyo a su líder.
Así, los opositores jpegan, atacan sin piedad a la primer muestra de debilidad o fastidio.
Dicen los expertos que percepción es realidad y en los rivales y enemigos de la Transformación no les importa gastar grandes sumas para generar una narrativa adversa a los rostros más distinguidos de la 4T.
El equipo encargado de la comunicación de la mandataria debería explicarle el método que se utiliza para generar una narrativa, que las mentiras y falacias calan en el ánimo de las audiencias y las inducen a tomar decisiones electorales.
La pasividad de la comunicación oficial, en el nombre de la libertad de expresión, es veneno puro para la gestión de gobierno y para el desempeño personal de su dirigente.
Dicen que el cántaro se rompe de tanto ir al río.