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Margarito Escudero Luis
Desde que Andrés Manuel López Obrador comenzó su carrera hacia la conformación de un movimiento que procurara la transformación del país y recuperar el control de los recursos para beneficio de los mexicanos, se puso en la mira de los grandes intereses trasnacionales y se convirtió en el enemigo número uno de la derecha nacional que llevó su odio a extremos repugnantes.
Evidentemente, hay millones de mexicanos interesados que el país sea propio, que la riqueza generada lleve beneficios a todos y que los mexicanos tengamos posibilidades de desarrollo personal, educativo, en salud, porque eso redundaría en el beneficio de la Nación.
Pero a los militantes de la derecha y la ultra derecha, el desarrollo de las personas no les importa nada y consideran que, al desarrollarse una comunidad, se ponen en riego sus ganancias y su control sobre los demás.
Por eso, a López Obrador lo siguieron millones de mexicanos, acá en el sur de Veracruz, una de sus más aguerridas compañeras de lucha, es Rocío Nahle García que, junto con otros cientos de personas dieron forma al movimiento que llevó a la defensa y rescate de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad.
Finalmente, la mayoría ciudadana de México decidió que el Movimiento Regeneración Nacional era lo que estaban esperando para confiar y cambiar su destino como sociedad y como Patria.
Así, en 2018, Morena arrasó en la elección y llevó a López Obrador a la presidencia de la República, desde donde se comenzaron a sentar las bases de una transformación profunda en el país.
Existe un enemigo vivo, golpeado, disminuido, sin fuerza, pero vivo, que escupe su derrota por todos lados intentado vencer desde el suelo
En ese tiempo Nahle García fue titular de la Secretaría de Energía, donde tuvo que enfrentar el reto del rescate de Pemex y la CFE, así como lidiar con los grandes tigres productores de petróleo.
Pero, además tuvo que enfrentarse a las críticas internas, algunos dijeron que nadie le haría caso, menos el dinosaurio que ocupó la titularidad de la CFE.
En medio de todas esas críticas, de varones ofendidos, siguió adelante, se echó a cuestas la refinería de Dos Bocas, enfrentó junto con el presidente las andanadas de las empresas españolas que se habían adueñado de la industria eléctrica.
Mujer de tempestades, enfrentó también la sucia campaña orquestada por la familia Yunes y compitió contra un Yunes en la búsqueda por la gubernatura de Veracruz.
Criticaron su origen, intentaron enlodar a su familia, le inventaron delitos y nada de eso cuajó para la derecha, su triunfo fue arrollador ante un arrogante priista al que le sacó la ventaja de un millón de votos.
Hoy Andrés Manuel López Obrador y Rocío Nahle, son acosados con una muy sucia campaña en un intento por desprestigiarlos, para que alguien pueda creer que están al nivel de los funcionarios señalados de corrupción y otros delitos.
Pero hay algo en que todos deberíamos pensar, luego del vendaval por el que tuvieron que pasar cuando enfrentaron, primero las calumnias de las campañas electorales y luego las broncas que ganaron contra poderosos intereses extranjeros, ¿qué preocupación podría despertarles que la oposición moralmente derrotada, lance tanta porquería en su contra?
De todas formas, no se debería descuidar que existe un enemigo vivo, golpeado, disminuido, sin fuerza, pero vivo, que escupe su derrota por todos lados intentado vencer desde el suelo.